Reseña del primero de ocho conciertos agotados de Beach House en California

Texto y fotos por Luis Mungía 

Es la primera noche de ocho con entradas agotadas en menos de una hora para ver a Beach House en California. Después de volver de una breve gira por Europa, y una serie de conciertos en Carolina del Sur, Beach House viene promocionando sus dos discos más recientes (ambos de este año, con dos meses de diferencia) Depression Cherry, y Thank Your Lucky Stars.

 

The Observatory en Santa Ana, es la primera parada, para después pasar a Los Angeles, y luego a San Francisco. El lugar se encuentra completamente lleno de gente, no hay lugar vació por el cual caminar sin toparse con alguien intentando acercarse lo más que puede al escenario como por inercia. La luz es blanca y tenue, sobre el escenario la decoración es mínima: tres rectángulos tridimensionales de tela blanca-transparente, fungiendo como pantalla para las proyecciones visuales de la banda.

 Skye Skjelset, guitarrista de Fleet Foxes abrió la noche con un set de treinta minutos de noise ambiental. La luz tenue blanca se convierte en luz roja intenso que crea un ambiente de menos pasividad. Sale al escenario en una camiseta con la cara de Björk impresa y con un vaso de cerveza, denotando cierta simplicidad o espontaneidad. Lo interesante es que para Skye parece no haber punto medio, pasa de una banda con canciones melódicas y letras pegajosas, a un proyecto solista de noise que parecía improvisado, proyecto que parece no tener canciones con estructuras habituales. Con solo un bajo, un sintetizador y su voz, logró llamar la atención de la mayoría de los asistentes al recinto. La recepción del público fue variada, la audiencia estuvo polarizada: Quizás te gustó, quizás te pareció tedioso. Sin duda alguna, no fue la mejor elección para telonero de Beach House.

 

Victoria Legrand y Alex Scally, acompañados por un baterista y Skye Skjelset en el bajo subieron al escenario treinta minutos después. La luz blanca pasa de iluminar al público, a iluminar la escenografía y dar inicio a su setlist. Empieza a sonar un drum machine que marca la pauta de inicio para la vasta mayoría de sus canciones, y suenan los primeros acordes de Levitation, perteneciente a Depression Cherry. Muy seguros de lo que hacen y con un sonido impecable, Beach House continuó por alrededor de una hora y veinte a tocar, fueron dieciocho las canciones que conformaron su set, set que fue sometido a votación para los fans por medio de su página oficial en donde uno puede escoger una serie de canciones de cualquier disco para procurar estén presentes en el show a asistir. Los rectángulos de tela en el escenario empiezan a reflejar una variedad de visuales programados y aparentemente muy bien pensados para cada canción.

 

La noche se cierra con Sparks del Depression Cherry, pero el público y la banda se someten al juego del Encore y les piden otra más, aún cuando visiblemente ya no están sobre el escenario, Victoria y Alex salen a tocar tres canciones más: Saltwater, The Traveller, e Irene.