björk: a paso firme con talento incontestable

Björk es muchas cosas y 2015, el momento de rendirle pleitesía.

La carrera de la artista islandesa Björk ha estado en evolución constante desde antes de que naciéramos. Presenta un cuerpo de obra construido durante 37 años. Primero como artista infantil, después como adolescente rebelde al formar parte de los Sugarcubes —quizá el grupo más famoso de punk de Islandia— y luego, durante las últimas dos décadas, como una superestrella pop en plenitud. Vanguardista, propositiva y desafiante; musa camaleónica y esquiva, Björk es muchas cosas y 2015, el momento de rendirle pleitesía.

 

¿Cuál es el momento que más y mejor recuerdan acerca de ella? ¿Sus videos con Michel Gondry? ¿El musical de “It’s Oh So Quiet”? ¿La intensidad de “Hunter”? ¿Su actuación en Dan-cer in the Dark? ¿El vestido de cisne en la entrega del Oscar del 2001? ¿La primera vez que vimos la interface llamada Reactable en un gran festival durante Coachella en 2007? ¿El disco que hizo únicamente con instrumentación gutural? ¿Su incursión en el arte contemporáneo a través de la pieza número nueve de Drawing Restraint al lado de Matthew Barney? ¿Las innovaciones tecnológicas durante la época de Biophilia que la llevaron a tener la primera app adquirida por el MoMA? Hay mucho por destacar en un año que ya es agridulce para ella.

Björk tiende a ser dramática. Como ella misma lo dice, su carácter tiene polos opuestos y el trabajo es algo que cuida de manera muy cautelosa. Ese cerco de celo fue traspasado cuando a finales de enero se filtró el disco Vulnicura en el que trabajó durante los últimos años. Ese hecho obligó a que el lanzamiento digital se adelantara dos meses y así pudimos escuchar este álbum lleno de emociones y sentimientos.

 

Fotografía por Inez & Vinoodh

 

La cantante nos detalla en entrevista el proceso: “Hice la mayor parte de la producción con Arca y como invitado está Antony Hegarty en una canción. Luego, para la instrumentación, invité a una sección islandesa de cuerdas de quince piezas y The Haxan Cloak fue el encargado de mezclar el disco, aunque también hizo el beat para una canción. En general, el disco es acerca de una ruptura sentimental. Las primeras canciones están en orden cronológico, la primera ocurre ocho meses antes de una separación y ‘Black Lake’ retrata un momento de uno o dos meses antes del rompimiento. Luego ‘Family’ es una canción que brinda perspectiva a seis meses después del incidente. ‘Notget’ presenta lo que ocurre a un año de esta separación. Decidí contar esto y ponerlo en orden cronológico. Esa es una parte del disco y las canciones que le siguen no tienen nada que ver ya con esta historia”.

 Arca, el productor, llamado Alejandro Ghersi y quien solía firmar con el nombre de Nuuro, es un músico de origen venezolano que también trabajó recientemente con Kanye West. ¿Cómo hace Björk sus álbumes? “A veces el 80% del trabajo en mis discos es estar editando en la computadora y eso es algo que no tengo documentado. Tiene que ser un proceso solitario y privado. Necesito que lo sea. Es algo que no debe ver la luz. Sin embargo, la parte del trabajo en que colaboro con otras personas está muy bien documentada. Cuando comienzo a hacer un disco entro a una dinámica que me toma uno o dos años. Me aíslo a una situación que es completamente controlada por mí. Luego para el resto del trabajo que puede durar otro año o a veces tan solo algunas semanas, invito a varios colaboradores y hacemos una fiesta en mi casa. No siempre es igual, por ejemplo Vespertine es un disco que hice completamente sola y, pensándolo bien, también Biophilia o Medulla… pero Vulnicura fue muy distinto porque recaí completamente en la modalidad de cantautora y colaboré mucho con Arca. Nunca había hecho un disco donde hubiera trabajado tanto con una sola persona durante todo el proceso. Para mí eso fue muy satisfactorio”.

Estas canciones cuentan historias y para que así ocurriera, la islandesa revisitó la forma más tradicional para componer: “Definitivamente amo la artesanía detrás de las cosas. Amo la composición clásica y tradicional. Sobra decir que me gusta la experimentación, eso seguro, pero creo que es importante encontrar el lugar correcto y el momento adecuado para hacerlo. Después, durante procesos posteriores, encontraré el lugar para improvisar y hacer que eso funcione en conjunto”.

No solo el universo musical reconoce la trascendencia artística de Björk. Desde el 8 de marzo y hasta 7 de junio de este año, el MoMA en Nueva York presentará una retrospectiva que mostrará las distintas manifestaciones que han dado contorno a la brillante carrera de la cantante. ¿Cómo y por qué ocurrió este acontecimiento? “Klaus Biesenbach, el curador del MoMA, me ofreció esta oportunidad. Me habló varias veces durante los últimos años y siempre me sentí halagada, pero creí que era sumamente complicado porque en un museo es difícil colgar una canción en la pared. Me sentía insegura al respecto. Hace dos años, sentí que podía afrontar el reto y ahora tengo cuatro habitaciones diferentes donde puedo intentar resolver esto de cuatro maneras distintas. Ha sido un gran reto, por supuesto. No considero que a la gente se le pueda etiquetar específicamente como artista o músico o de alguna otra forma. No creo en esas categorizaciones. A mi me gustan todas estas cosas y creo que al resto de las personas también. Yo estoy muy interesada en el formato. Eso es lo que me motiva a entender el problema y encontrar la solución a ello. Por ejemplo, con las apps que hicimos para Biophilia, lo interesante fue salir a buscar programadores y fue algo saludable y motivador porque era algo que jamás había hecho. Es bueno para todos salir de nuestras respectivas zonas de confort y de esa forma conocer a nuevas personas que piensan de maneras diferentes. Creo que pasa algo similar con esta exhibición en el MoMA porque es gente muy distinta que ve el mundo desde otras perspectivas. Me ayuda a ver mi música en otros contextos. Amo ser una figura pop y me siento muy orgullosa de ello, pero también hay algunas cosas acerca de las que soy claustrofóbica y si la gente me quiere encerrar en una caja con algún nombre, quiero ha-cer algo diferente a lo que ellos esperan que entregue. No tengo la ambición de ser artista visual o ser considerada una ‘artista’. Creo que esto se trata más de salir de tu zona cómoda y expresarte sin tener una red de seguridad, pero igual, si te repites te conviertes en alguien predecible y dejas de ser fresco. A todo el mundo le gusta la música, a todo el mundo le gustan las pinturas. Al final del día, tampoco creo que la gente esté en esas mismas cajas en las que tratan de ponerte“.

A pesar de que conocemos su voz, pues es altamente identificable, no se puede pensar que su carrera pudiera ser tan exitosa si no fuera por las colaboraciones que le han acompañado. Desde sus vestuarios estrafalarios e inigualables videos y las fantásticas portadas que trazan universos de otra dimensión, Björk ha sabido con quién reunirse para colaborar: “Me veo a mi misma principalmente como alguien que hace música y, al haber estado en bandas previamente durante unos buenos 10 años, aprendí que todos en el grupo se encargaban de diferentes roles. Algunos arreglaban las giras, otros hacíamos entrevistas y nos comunicábamos con los fotógrafos. Dentro de ese entorno punk, se suponía que lo visual no debía de importar porque lo creíamos narcisista, vanidoso y sentíamos que funcionaba para hacer dinero. Por esa razón se veía como algo malo y luego lo que pasó fue que alguien nos tomaba una fotografía o hacía ediciones de nuestras canciones para radio y cuando la veíamos y escuchábamos sabíamos que no era algo muy bueno, para nada lo que queríamos. Creo que tuve suerte porque después de esos 10 años sentí que me había graduado de la escuela. Fue ahí donde aprendí de muchos de nuestros errores y eventualmente me di cuenta de que es mejor para los visuales estar en sincronía con la música desde el principio. De otra manera sería algo completamente artificial".

 

Fotografía por Inez & Vinoodh

 

“Cuando hice mi primer disco solista (Debut, 1993), fui y busqué muy bien entre personas similares a mí y encontré a Michel Gondry. Después de eso tuve muchas colaboraciones con grandes personajes, productores y videoastas. A veces solo dejo que las personas hagan lo que saben hacer y otras veces me gusta estar muy, muy involucrada, especialmente con las portadas de los discos y algunos videos. Es en eso en lo que más involucrada me gusta estar, sin embargo, nunca veo el resultado de ese proceso como mi trabajo personal. Tampoco me veo a mi misma como una artista visual porque mi corazón se encuentra en la música. En mi corazón, eso soy. Tengo que recordar esto frecuentemente y estas personas con las que trabajo son de carácter fuerte y son personalidades serias quienes tienen su propio universo y lo que más me emociona es tratar de encontrar un lugar común, donde mutuamente nos sintamos cómodos y podamos crear obra y conversación. A veces la magia pasa cuando logras hacer eso, y no quiero decir que siempre ocurra, pero ese es el objetivo: tratar de enfrentar dos universos y si conseguimos que el cinco por ciento de cada uno de ellos se encime en el otro, nos puede dar grandes resultados. Con ese cinco por ciento puedes hacer un vídeo o una sesión fotográfica y eso es algo muy emocionante.  Me entusiasma mucho poder fusionarme con alguiende esta forma”.

La personalidad de Björk es algo que no debemos tomar a la ligera. Es un ser en constante búsqueda de explorar nuevos terrenos. Va de avanzada y nos lleva ventaja. Aprovechemos que a pesar de su deseo de mantenerse un tanto alejada del plano en el que el resto nos desenvolvemos, podemos atestiguar su paso, admirarlo y celebrarlo.

 

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