Entrevista: Adrián García Bogliano, director de Scherzo Diabolico

Tras realizar Late Phases (2014), su largometraje debut en la lengua inglesa, el director español/argentino Adrían García Bogliano decidió regresar a México para filmar nuevamente junto al actor Francisco Barreiro, quien había sido participe en Ahí Va el Diablo (2012), aquella pequeña producción que Bogliano filmó en Tijuana y que lo llevó a tener un mayor reconocimiento internacional. “A mi Late Phases me encantó, fue una buena experiencia, pero el hecho de trabajar con un guión que no era mío fue muy demandante y raro. Entonces tenía muchas ganas de hacer algo personal. Siempre me la he llevado tranquilo, no me desespera el hecho de volver a hacer una película pequeña en mi barrio”, reveló Bogliano refiriéndose a Scherzo Diabolico (2015), su más reciente obra que tendrá su estreno mexicano durante el Mórbido Film Fest.

 

 En Scherzo Diabolico, Barreiro interpreta a un hombre de mediana edad cuyo trabajo debería ser mejor recompensado de lo que es. A la espera de un aumento salarial que le serviría para componer su matrimonio, este hombre sacará su lado más retorcido, convirtiéndose pronto en la peor pesadilla de una jovencita (interpretada por Daniela Soto) a quien victimiza y secuestra. Para Bogliano, “siempre es importante tener una cercanía con las películas, aunque sean de horror demencial. Scherzo Diabolico tiene mucho que ver con la gente de mi edad, que sienten que es ahora o nunca para triunfar. Entre los 30 y 40 años es un frenesí, para el hombre sobre todo, donde existe desesperación por triunfar de cualquier manera; por este impulso la personas toman decisiones que pueden ser equivocadas.”

 De ahí surge el horror de Scherzo Diabolico, con su protagonista convirtiéndose en un icónico psicópata enmascarado, aunque Bogliano evitó a toda costa crear un antagonista unidimensional. “Me gusta que haya un cierto nivel de entendimiento del villano, sea quien sea. El personaje de Paco (Barreiro) te puede causar empatía, hay hombres y mujeres que me dicen que lo entienden, que no hay un grado de maldad consciente ya que él lo hace para lograr normalidad y éxito. Esto es peligroso porque no es lo más correcto, pero el cine tiene que hacer preguntas incomodas.”

 


 

“Siempre es importante tener una cercanía con las películas, aunque sean de horror demencial.”

 


  

No es la primera vez que Bogliano desafía las reglas del género, “donde el malo es el malo y ya”; de hecho en su natal Argentina desató una controversia en torno a su ópera prima Habitaciones para Turistas (2004). “Es básicamente un grupo de chicas en un viaje por el interior de Argentina que quedan varadas, son asechadas y asesinadas; se descubre que los responsables son un grupo de fanáticos religiosos porque sabían que las chicas iban a abortar. Yo la hice desde el punto de vista de las mujeres, pero le di un momento fuerte de exposición al líder de estos fanáticos, y me pasó que mucha gente atacó la película diciendo que era anti-aborto. Me pareció retorcido, era sólo darle más dimensión al villano. Siempre preferiré arriesgarme.”

 

De Charles-Valentin Alkan a Brian de Palma: Las influencias de Bogliano

A principios de los años noventa, Bogliano no sabía si se convertiría en director de cine o en músico. “En un momento de mi vida la música y el cine eran las dos cosas que estaban cabeza a cabeza, yo podía irme a cualquiera de los dos lados. Llegué al cine porque no sentía que era bueno en el piano ni en el saxofón”, confesó el cineasta al mismo tiempo que recordó la camada de directores emergentes que terminaron por impulsarlo.

 

“En ese momento salieron algunos directores muy influyentes, como Richard Stanley con Dust Devil (1992); esa película me cambió la vida, ahí entendí cual era la visión de un director. La aparición de Acción Mutante (1993) de Álex de la Iglesia fue también clave. Me sentí inspirado y me impulsó a dedicarme al cine. De igual forma, (Quentin) Tarantino fue revelador cuando era adolescente, no lo nombro como referencia porque ya es parte de mis entrañas. Brian de Palma, le robo tanto que en un momento se me acercaron los productores y me querían matar porque habían visto por primera vez Dressed to Kill (1980). En Scherzo Diabolico hay un momento exactamente igual al del cronometro que se usa en Dressed to Kill para ver los tiempos de Michael Keane cuando entra y sale de la consulta. Scherzo Diabolico tiene un montón de guiños así.”

 

Bogliano tampoco olvidó su conexión personal con la música e hizo de Scherzo Diabolico la mayor conjunción de sus dos pasiones. Además de la pieza musical de Charles-Valentin Alkan que le presta el título al filme (y que juega un rol clave en la relación entre el villano y su victima), el soundtrack está compuesto por música clásica que va desde temas “bastante reconocibles y otros más obscuros.”

 

“El elemento que puso todas las cosas en su lugar fue la pieza Scherzo Diabolico, escuchar ese tema me dio una dirección clara. Me gustaba el hecho que, aún siendo una película independiente, contara con el elemento épico de las grandes composiciones clásicas. No soy un gran conocedor de música clásica pero sí investigué mucho tratando de encontrar lo que sonara mejor. Y es que nunca he dejado de lado el tema de la música, tengo mi programa de radio de cine y música, me sigue encantando”, concluyó el director.