CASH: El Hombre de Negro en Restrospectiva

Bob Dylan dijo que nació a los 20 años, justo el día que llegó a la ciudad de Nueva York, porque en "la gran manzana" se encontró a sí mismo como artista. Si aplicamos la misma premisa a la carrera de Johnny Cash, nos daremos cuenta que el hombre de negro era lo más parecido a un gato: murió y renació varias veces, todas ellas con resultados que lo elevaron a la posición de un ícono indestructible de la música estadounidense.

 

El oriundo de Arkansas tuvo su primer nacimiento a temprana edad, cuando su madre lo mandó a clases de canto. La leyenda es conocida: el maestro regresó al niño a casa con una nota que decía “nunca mande a su hijo a aprender canto. Su voz es ya un regalo de Dios”. Algunos años después ocurriría un suceso que marcaría a Cash para siempre, a los 13 años sufrió la muerte de su hermano Jack, a causa de las heridas que le provocó una motosierra mientras trabajaba. Desde ese momento, Johnny Cash sabría que su vida sería una especie de viaje por el cielo y el infierno. Por ello siempre resultó un ser sumamente espiritual, pues las batallas futuras necesitarían de todo el esfuerzo de su alma.

 

Johnny Cash de niño en 1942

 

Sería hasta 1954 cuando Cash viviría una nueva vida tras mudarse a Memphis y dedicarse a vender electrodomésticos, comenzó a cantar junto a un contrabajista y un guitarrista. Un día, caminando por la calle se encontró con la mítica disquera Sun Records, esa era la señal que había esperado siempre.

Reunido el valor suficiente, decidió audicionar para el dueño de Sun, Sam Phillips, famoso por descubrir y proteger a artistas de la talla de Elvis Presley o Jerry Lee Lewis. Cash decidió interpretar las canciones gospel que formaban parte de su ADN. Sin embargo, Phillips no se convenció del repertorio del trío y ante la negativa, Johnny se aferró a la audición como si de ello dependiera toda su existencia, improvisando un par de temas de rock & roll en las que su potente voz le daba una nueva dimensión al gran ritmo. Sam, visionario como era, de inmediato quedó prendado de esta faceta de Cash. Un año después grabaría su primer sencillo bajo el sello, lo cual, si bien no tuvo un impacto fuerte, lo llevó a formar parte de una de las páginas doradas del rock. En 1956 integraría el Million Dollar Quartet, junto a monstruos ya señalados como Presley y Lewis, más esa otra bestia del country conocida como Carl Perkins. Los 4 gigantes grabaron un disco en una jam session y salieron de gira por todo el país. El futuro era promisorio… hasta que llegó, de nuevo, el infierno.

 

Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Elvis & Johnny Cash

 

La década de los años sesenta vio nacer al Cash más salvaje de todos los tiempos. Llevado de la mano por un nuevo ritmo de vida frenético, Johnny se volvió alcohólico, adicto a las anfetaminas y de comportamiento errante y violento, lo que le hizo pisar la cárcel en diversas ocasiones, la última ocurrida en la prisión de Lafayette, a la cual ingresó por un terrible accidente de auto que casi le quita la vida. Tras este suceso, decidió limpiarse y refugiarse una vez más en Dios. Johnny renacería de nuevo, pero no sólo por este llamado a la fe y el abandono de su adicción, sino porque en esos mismos años hizo realidad su máximo sueño, casarse con la también cantante June Carter, a quién había pretendido mucho tiempo atrás, pero que una vez juntos, no se separarían hasta la muerte de Carter en el 2003.

También durante los sesenta, Cash alcanzaría la cima artística, gracias a la paz de su vida personal, en 1968 grabó Inmortal At Folsom Prison en vivo desde la prisión de Folsom, California. Un documento imprescindible en la historia musical del mundo, pues Cash conectó con aquellos que consideraba sus hermanos, sus iguales, los prisioneros, los parias, los rebeldes, los que viven fuera del sistema. El disco está lleno de emoción, vida y fuego. Johnny estaba a punto de reinventarse por enésima vez.

 

 

Para 1971 compuso la canción "Man in Black", que no sólo marcaría un hito en su carrera, sino definiría su nueva vida, siempre vestido de negro y autonombrandose como The Man in Black por una convicción tan fuerte como su fe. Su nueva conducta sería un recordatorio de la pobreza y el hambre, así como un homenaje a los “criminales que han pagado demasiado por sus crímenes”, añadiría después una nueva causa a su vestimenta, el luto por las muertes acaecidas en Vietnam. Si bien la carrera de Cash tenía una reputación intachable, el gran público, caprichoso como es, le empezaba a dar la espalda y lanzarlo al ostracismo. No obstante que, durante los ochenta se convirtiera en el músico más joven en entrar al Salón de la Fama del Country, su carrera fue en picada de manera espectacular, una serie de discos intrascendentes hicieron que tuviera que abandonar las grandes disqueras, hasta llegar a American Recordings, propiedad del productor Rick Rubin, a principios de la década de los 90.

La última vida de Cash, estaba por comenzar.

 

Cash, ataviado en negro de pies a cabeza.

 

Al amparo del famoso productor, Johnny Cash grabó la serie de álbumes conocida como American Recordings, cuya manufactura fue casera y minimalista, pues las canciones fueron grabadas, en su mayoría, con sólo un instrumento y la voz de Cash, en la sala de su casa. La primera de estas obras, consistente en covers a otros grandes artistas, lo encumbraría de nuevo en la palestra musical, ganando el Grammy a Mejor Disco Folk Contemporáneo. Johnny se resignificó para la audiencia, se revaloró su obra, su vida, su eterna batalla contra la injusticia. Apareció en un capítulo de los Simpson y sus discos se encontraban en las listas anuales a lo mejor de la música. Se vivió una especie de Cashmania. Sin embargo, pronto llegaría el fin.

 

Portada de American Recordings I, el álbum 81 lanzado por el cantante. 

 

En 1997, Cash fue diagnosticado con una enfermedad degenerativa que acortaría su capacidad para salir de gira, pero aceleraría el proceso de grabación de nuevos volúmenes de American Recordings. Para el 2002, lanzaría el más exitoso de todos ellos, American Recordings IV: The Man Comes Around, donde se incluye una versión desgarradora de la canción “Hurt”, original de Trent Reznor, quien confesaría que, cuando la escuchó por primera vez en la radio, estalló en llanto ante la interpretación. De ese tamaño era el poder de Cash. Un año más tarde, el golpe definitivo llegaría, June Carter-Cash, su compañera por más de 35 años, moriría. Johnny no pudo recuperarse de este último vistazo al infierno, de este último abandono, así que no le quedó más energía para renovarse y 4 meses más tarde, falleció, aunque los conocedores dicen que sólo vivió una nueva etapa de sus múltiples vidas: una en el más donde se reencontraría con su hermano y June, el amor de su vida.

 

 Cash y Carter, en uno de los duetos más legendarios y sentimentales que los colocaron como LA pareja del country

 

Johnny Cash logró, durante los 71 años que pisó la tierra, vivir muchas vidas, historias, emociones y logros. Muchos más de los que se pueden contar en muchos seres humanos. Aún en sus paseos por el infierno, la mayor lección que nos legó Cash fue nunca abandonar nuestra parte humana, siempre errante y compleja, pero que es la única que nos mantiene a flote en el gran libro de lo existente. Cash nos enseñó que el negro también tiene matices y que no siempre es un color lleno de dolor, sino que en el fondo, siempre tiene, aunque sea de manera mínima, un toque de esperanza.