A DAY IN THE LIFE OF A BLOGGER: Cristina Maag de Front Row EC


Texto escrito por la blogger Cristina Maag, Directora Creativa de Front Row EC


Cuando de bloggers se trata, hay ciertas cosas que siempre se presumen y dicen: ‘perfectas’ vidas, selfies, obsequios, viajes pagados y mucho ‘glamour’ (odio esa palabra). Pero para mi, existe un compromiso, y la realidad es totalmente otra. 

MÁS ALLA DE UNA SELFIE
Si algo les puedo asegurar, es que la palabra ‘fácil’ no se aplica a mi mundo. No hay un solo día que se asemeje al otro y los retos cambian tanto como la moda de la que escribo. Paso entre reuniones con mi equipo, clientes, estilistas, eventos, entrevistas, castings y reuniones con todas las personas que sean necesarias para mejorar el trabajo que se hace en Front Row.  Mi enfoque no es sacar una excelente selfie

Algunos días parecen maratones en tacones. La demanda en las redes sociales se acelera, se intensifica y el tiempo siempre parece jugar en mi contra.  ¿Horarios? ¿Trabajo de lunes a viernes? Jamás.  Ni en broma podría pensar en desconectarme. ¿Se imaginan ignorar un par de horas (o días) a la comunidad del blog? Olvidar a mi plataforma podría costarme un intento de hacking que en cuestión de minutos acabaría con mi trabajo.  Sencillamente no es opcional.  Este compromiso militar es de lunes a domingo, 24 horas al día.

 



HABLEMOS DE NÚMEROS
Como todo emprendimiento, el blogging también requiere de una inversión de tiempo, recursos y dinero.  El último puede bordear entre los $300 y $3,500 mensuales, dependiendo de la calidad y frecuencia de contenidos, fotografía, producción, video, marketing y relaciones públicas del mismo.  Un business plan acompañado de una estrategia de comunicación son tan importantes en el blogging como en una empresa.

La frustración también se puede poner de moda. A pesar de mantener una fuente de trabajo para un equipo de cinco personas, aportar a la economía y contribuir al crecimiento de talento emergente, mi labor es tachada como superficial.  Entre los mayores prejuicios encuentro que tan solo se considera al blogging como un hobby - ni siquiera uno serio – y que por esta razón es aceptable contratarme a cambio de un par de zapatos que no van a pagar el seguro social de mi equipo ni mi wifi. 

 




UN MUNDO DE RETOS
En cuanto a los retos, existen. Mantenerte fiel a tus ideales y no venderte en momentos de crisis económica no es nada divertido. Convertir esta pasión en un negocio rentable y una actividad a la que te puedas dedicar de lleno, requiere de mucha planificación y estrategia. Conservar constancia, definir el ADN de tu marca y posicionarla, también conlleva sus propios desafíos dependiendo del mercado al que te diriges.

Los mejores consejos que puedo dar probablemente aplican a todo emprendimiento: ser constante, trabajar duro y recordar que tu zona de confort es tu enemigo. Es importante tener presente que desarrollar un blog te da cierta responsabilidad con tus lectores, desde la cantidad de veces que vas a publicar hasta revisar detenidamente la calidad del contenido que piensas difundir. La clave está en saber invertir tiempo y recursos, entender con qué marcas trabajar, y encontrar tu voz.

El blogging también tiene sus ventajas. Es un trabajo portátil que puedes realizar en cualquier lugar desde tu celular, una computadora, o una tablet. Es una excelente manera de conocerte más, evolucionar, crecer y sobre todas las cosas, aportar.

 


VOCES LATINAS
Las generaciones han cambiado y con ellas su forma de comunicar. Los bloggers no solo facilitan este tráfico de opiniones sino que también contribuyen una visión personal, confiable y real con la que un lector se puede identificar.  El reto está en descifrar tu aporte al mercado.  En el caso de las fashion bloggers latinas, nuestra misión debe incluir el talento latinoamericano e incentivar a la moda que se inspira en nuestras raíces.  Si bien es cierto que las conocidas marcas globales marcan la pauta a seguir, no debemos olvidar que Latinoamérica tiene un legado artístico impresionante y diseñadores de primera talla. Queda en los nuevos comunicadores tomar este enérgico momento digital para construir plataformas con impacto trascendental para la región.