Sólo me preocupa hacer música: Ximena Sariñana

“Da a los otros aquello que de ti les gusta: lo demás, guárdalo”, escribió el barcelonés Noel Clarasó, haciendo hincapié en la importancia de entender que, sea la circunstancia que sea, no podemos entregar deliberadamente todo cuanto poseemos. Entiéndase por dar amor y odio o dar felicidad y tristeza a los demás. Sentimiento represor que nace únicamente de la valentía que crece con la madurez provocada por las equivocaciones, como haber dado tanto y recibido tan poco. Algo, que al expresarlo musicalmente, Ximena Sariñana no solo demuestra la inmensa capacidad artística que ha alcanzado hasta la fecha, sino que también comparte a través de toda letra que compone las canciones de su tercer álbum, una etapa de lucidez y dominio que como músico y persona está atravesando con No Todo lo Puedes Dar, para su felicidad y la nuestra.

“Estoy muy orgullosa de este disco porque ha sido el primero producido por mí. Aunque en algunas canciones trabajaron conmigo productores como Alejandro Rosso y Jim Eno, el baterista de Spoon, pude tener el dominio completo sobre cada una de ellas, y me fue dando más oportunidad de experimentar sin el miedo de hacerlo tan mal”. Para ella, producir su propia música ha sido todo un proceso en el cual ha tenido que aprender de varias personas con las que ha trabajado con anterioridad. “Quería hacer un disco muy mío y que tuviera esa potencia remarcada, como un punch; por eso, canciones como “Sin Ti No Puede Estar Tan Mal” tienen esa energía muy femenina, muy girl power”. Y aunque en algún momento tuvo la intención de montar su propio estudio para grabarlo ahí, ella cuenta: “No pude, porque al averiguar cuánto me costaría montar todo, me dieron un precio demasiado exagerado y no seguí con eso, al menos por ahora”.

Fue Sonic Ranch el lugar idóneo. “Uno va y vuelve enamorado del rancho; es imposible no amar ese lugar. Tony Rancich, el dueño, me recibió demasiado bien, lo que me facilitó todo y cada cosa se fue acomodando. Todo estuvo muy padre y amé el resultado final”. Como pocas, Ximena Sariñana ha sabido musicalizar sus derrotas y con ellas ha conquistado y vencido. Desde la era de Mediocre es conocida por retratar en una forma sincera, como desnudándose ante el desamor, y lo que esto conlleva. “Natalia Lafourcade es mi amiga desde hace ya varios años, la quiero mucho y amo siempre todo lo que está haciendo con su música”, expresa al recordar qué figuras femeninas admira artísticamente. “Cuando estaba produciendo, me pasé escuchando mucho el disco Panal de la chilena Camila Moreno, con quien tengo una amistad muy bonita. Al igual que con Daniela Spalla y Francisca Valenzuela. Escucharon casi todos los demos antes de que me metiera a producirlos y como ellas también se encontraban en esa etapa de producción con su música, es bonito poder compartir eso con amigas que no solo entienden cómo eres, sino que también comprenden esta parte creativa que no siempre puedes compartir con todos. La experiencia ha sido parecida a la de cuando estás embarazada, tú y tus amigas. Por eso, para mí ha sido bien importante tenerlas a mi lado”.

Para ella, la edad tiene mucho que ver con esta etapa más madura que ha alcanzado, no sólo en su vida, también en su música. “Antes me preocupaba mucho lo que la gente fuera a decir, que si sonaba a pop o que si era rock, podía sentirme hasta muy cursi mostrando mis demos a un productor. Es como un miedo que va cambiando con la edad, y gracias a las experiencias que vas viviendo como artista. Ahora, solo me preocupa hacer música que a mí me gustaría escuchar y si a la gente esto que hago le gusta, pues yo feliz. Pero ya no cargo con el peso de querer gustarle a todos”. Hallamos en Ximena Sariñana a una mujer que ha sabido darnos musicalmente lo que le gusta darse a sí misma, y que como artista se encuentra en su mejor momento. “Por ahora, quiero ir tomando las oportunidades que se me vayan presentando, lo que me interese y me guste sin miedo de nada, simplemente tomar lo que me interese en el momento apropiado”. Se expresa al referirse al futuro con mucha seguridad. Con cada letra ha relatado, de manera cinemática, las luchas que se liberan contra demonios que todos conocemos, como el peso de la cotidianidad, el desgaste de lo habitual y la impotencia de aceptar lo que no podemos cambiar. Sentires tan reales y comunes que fácilmente hacen que sus canciones se conviertan en historias con las que cualquier persona se identifica y pueda hacerlas suyas para toda la vida.

El álbum No Todo lo Puedes Dar es un punto en donde los dos discos que le anteceden se encuentran. De un dramático gris, pasa a ser una alegría colorida y, por momentos, se genera una atmósfera muy parecida a la de Mediocre, pero se entrelaza perfectamente con texturas más luminosas como las del disco homónimo. Cuando nos asomamos a la carrera artística de Ximena Sariñana —comenzada a muy temprana edad— uno sale tan maravillado como ella misma. De actriz a músico y de lavulnerabilidad a la madurez. Un ser fascinante, del que no hacemos otra cosa más que esperar que nos dé lo que ella quiera darnos, porque aun solo con eso seremos felices. Walt Whitman dijo una vez: “Cuando yo doy, me doy a mí mismo”. Cuánta razón tuvo.

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