Mujeres en la literatura: entrevista con Gisela Leal

Gisela Leal nació en Monterrey, Nuevo León, en 1987. Pasó su infancia en Cadereyta Jiménez, un lugar que marcó profundamente su visión del mundo. Estar constantemente cambiando de escenarios, de sociedades, de ambientes es una de las experiencias que más le han enseñado sobre el comportamiento de las personas con respecto a sí mismos y su sociedad. Egresada con la mención de excelencia académica y el primer lugar de su generación de la licenciatura en Mercadotecnia por el Tecnológico de Monterrey, comenzó a escribir su primera novela al inicio de su carrera universitaria; las terminó simultáneamente en 2010. Alfaguara publicó su primera novela, El Club de los Abandonados. Leal tenía 24 años. Ha publicado relatos breves en la revista española Eñe y la mexicana P Magazine. El maravilloso y trágico arte de morir de amor es su segunda novela. Su fobia a los lugares en los que no pasa nada y su rechazo hacia las definiciones la tienen viviendo actualmente en Nueva York. 

¿Cuáles son los temas que influyen en tus letras?

Todos aquellos que influyen y afectan las emociones del ser humano. Encuentro fascinante cómo son éstas –las emociones, cuales sean- son las que determinan la vida de una persona en lo individual y como esto, a su vez, cambia el curso del mundo; cómo actos que aparentemente son mínimos e irrelevantes tienen una resonancia inesperada. Creo que la base de todo esto se encuentra en comprender de manera profunda, diseccionada y detallada la psicología de cada personaje para, a partir de esto, entender por qué somos como somos.

¿Qué incorporas de tu vida a las letras?

Todo. Cada observación que me haya hecho construir una postura, cada duda que se me presente, cada punto de vista que sienta que, así como yo lo percibo, otro también puede sentirse identificado. Mis dudas e incomprensión, sobretodo, ya que es en el proceso de la narración cuando muchas veces logro contestármelas.

 

Para ti, ¿cuáles son los cambios que está pasando la actual época digital en términos de literatura?

La manera en la que lo digital afectó y seguirá afectando nuestra vida es algo que a estas alturas no debe de verse como un fenómeno divorciado de un todo, en este caso, el de la literatura. Lo digital es sólo un medio del cual podemos hacer uso para llegar a un fin. Sin embargo, la literatura fue, es y será siempre una entidad con tal fuerza por sí sola que es atemporal, cuya esencia no sufrirá cambios por las circunstancias que existan a su alrededor. El mundo está pasando por un momento de transición en las comunicaciones del cual todavía le queda tiempo ajustarse -y lo hará- pero eso no terminará modificando el core de la literatura.

¿Qué piensas de las plataformas y editoriales de difusión de literatura? ¿Hay presencia de mujeres?

Creo que unas lo están haciendo muy bien y otras están en crisis por no terminar de entender qué es lo que el mundo de ahora necesita. Desgraciadamente, la literatura en países como el nuestro [México] se ve como un privilegio y no como una necesidad, lo que hace que como negocio sea sumamente difícil mantener a flote. Conozco poco de lo que hay en el mercado, sin embargo considero que esto no es un tema de si la oferta está hecha por hombres o por mujeres; es un tema de si hay obras de calidad que vayan a trascender dentro de trescientos años o no.

¿Qué consejo tienes para quienes quieren entrar al mundo de la literatura como escritores?

Que no gasten su tiempo –ni desgasten su pluma- pensando en si eso que a ellos les gusta escribir, le va a gustar a los demás, de si cumple o no con una forma tradicional. Serle fiel a uno mismo y recordar que más de uno allá afuera comparte su manera de pensar.

¿Nos puedes recomendar autoras latinoamericanas que estés leyendo?

Estoy leyendo Purity de Jonathan Franzen. Tengo mucho de no leer literatura latinoamericana.

En tu libro El maravilloso y trágico arte de morir de amor hay temas de suicidio, ¿cómo lograste abordar este tema con honestidad y objetividad?

Precisamente así: con honestidad. De la misma manera en la que el resto de los temas se abordan; una obra en la que el autor no logra desnudar sus pensamientos es una obra insostenible. La falsedad y el miedo de enfrentar una idea es muy fácil de detectarse porque simplemente no hace sentido, no suena bien. La literatura para serlo necesita ser tan real y honesta que logra borrar la línea entre la realidad y la ficción.

 

Tú, como millennial, ¿cómo es que la generación millennial aborda temas de desamor?

No considero que haya gran diferencia entre como nosotros lo hacemos –hablando estrictamente en lo que sentimos y como actuamos- que como lo hacían nuestros padres o generaciones pasadas. El amor –y desamor- es una emoción universal que emana desde lo más profundo del ser humano, con independencia del tiempo en el que se vive. Definitivamente contamos con otras herramientas para relacionarnos pero, al final del día, es como el tema de lo digital, son meramente medios; el fin -la esencia- de la emoción permanece intacta.

 ¿Crees que la locura de amor es un tema que traspasa generaciones?

Totalmente. 

¿Nos puedes decir cuál y cómo fue el momento en el que te enamoraste del mundo literario?

No estoy segura, era muy pequeña. Sé que mucho tuvo que ver la manera en la que me hacía sentir menos sola y cómo podía construir mundos distintos al que mis ojos veían, en donde las ideas y la imaginación cobraban tal fuerza que los sentía reales, que vivía dentro de ellos, que me permitían escapar a otros escenarios en donde las posibilidades eran tan amplias como ilimitadas, en donde puedes ser tú sin tener que considerar toda una serie de factores. ¿Cómo no fascinarse por esto?