Cuando la gente me pregunta, qué hay de mexicano en mi cine, les digo: ¡Yo!

Entrevista con Guillermo del Toro

Guillermo del Toro. Foto cortesía Insight Editions 

Entrevista por Cathy Alberich

 

 

Platícanos de la retrospectiva que se presenta en tu honor en el Museo LACMA (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles).

Claro, pues mira, para mi la exhibición en LACMA es digamos un trabajo evangélico en el sentido de que me gusta mucho promulgar y propagar el evangelio de los monstruos; la idea de que los monstruos no son monstruos, son una fuente de santoral espiritual, figuras muy importantes en mi vida. Creo que culturalmente en México tenemos una relación muy cercana con las imágenes monstruosas y brutales desde la cultura prehispánica hasta hoy y no sentimos que haya una división genuina entre lo grotesco y lo hermoso, hay una admisibilidad mucho más grande en este respecto. En el caso de la exhibición pues se aplica a la cultura mundial porque intento mezclar autores de cómic, grabadistas, pintores clásicos con autores de cómic europeo, americano, presentando la idea de que cuando la pasión es genuina y la curaduría de una exhibición viene de un lugar real espiritualmente, se vale o se permite la mezcla de todas estas influencias.

 Interior de Bleak House, casa de Guillermo del Toro. Foto © Josh White/ JWPictures.com

¿De qué manera influye tu propia infancia y qué relación tiene la familia en el tratamiento que le das a los temas fantásticos?

Todas mis películas hablan de cierta manera de familias muy grotescas, muy dañadas o muy extrañas, existe una raíz profunda de lo terrible o grotesco en la infancia. No importa si es una película tan comercial o tan industrial como Hellboy o Pacific Rim, igualmente te encuentras con fragmentos de la película importantísimos, vitales que están reunidos alrededor de una imagen de infancia.

¿Por qué es importante mantener la cultura del género fantástico o de terror para las nuevas generaciones en todos los ámbitos del arte?

La verdad es que al género raramente se le acercan con deseos de autoría genuinos, casi siempre se toma como una forma para acercarse comercialmente a un público y sólo en el último cuarto del siglo XX te encuentras con gente que se le acerca con autoría como Cronenberg, George Romero o Dario Argento y realmente a mi siempre me interesó desde muy pequeño usar el género como una genuina forma de expresión artística y creo que hay mucha gente que tiene la sensibilidad artística muy oscura pero finalmente romántica si quieres que no encaja dentro de los géneros que nos venden comúnmente como la comedia, el melodrama, el drama histórico, cosas así y para esa gente que no encaja en esos géneros, el fantástico en todas sus acepciones es una bendición ¿Me entiendes?

 

Claro, esto aplica en muchos otros ámbitos, no solo en el cine, sino en la literatura y el dibujo. Por ejemplo, sabemos que llevas contigo un cuaderno donde anotas e ilustras tus ideas, también coleccionas literatura y figuras ¿Cierto?

Yo no me defino como un coleccionista, me defino como alguien rodeado de talismanes, ídolos y textos que corresponden a una forma espiritual. Para mi las figuras que me rodean no son de colección, son talismánicas, representan algo que está fincado muy profundamente en mi alma. Si tu vas a una iglesia y te encuentras un par de crucifixiones muy bellas o con un santoral de esculturas o de imágenes en vidrio, eso es una acumulación de símbolos espirituales. En el cuaderno llevo un diálogo conmigo mismo desde que era muy joven, mis primeros cuadernos son de cuando tenía veintitantos años hasta ahorita entonces son todos esos años de diálogo que me sirven para recordar cuando era más joven y encontrar ideas que quizás no se me ocurrieran ahorita de mayor pero aparte es un poco llevar un diario que en algún momento me inspira o me recuerda cosas que pudiera haber olvidado; una imagen de un museo de anatomía en Inglaterra, una de un museo de historia natural en Rusia, un momento icónico en una calle de México, por ejemplo la tierra roja que aparece en la cumbre escarlata que aparece en Crimson Peak es tierra que yo vi en Michoacán, un barro rojo color sangre que se quedó conmigo hasta que hice la película.

 

Casa Bleak House de Guillermo del Toro Foto: © Josh White/ JWPictures.com 

El simbolismo que utilizas en tus películas obviamente ha estado influenciado por la cultura Mexicana…

Sí, por ejemplo si tu ves Pacific Rim los monstruos son alebrijes directamente, hechos con mucha tecnología con mucho trabajo, mucho cuidado, muchos recursos pero son alebrijes hasta el punto de que tienen motivos ornamentales y motivos luminosos, cosas muy bonitas, no hay otros monstruos así en los diseños americanos por ejemplo. Cuando la gente me pregunta, qué hay de mexicano en mi cine les digo: ¡Yo! Yo soy lo mexicano en mi cine, no solo soy mexicano orgullosamente sino que soy mexicano inevitablemente, el melodrama enloquecido de Crimson Peak está arraigado sí, en el romance gótico inglés pero es también un melodramonón mexicano, es un melodrama arrabalero.

También al inicio de la película, por ejemplo el pasillo que nos lleva a la recámara de la niña tiene influencias del cine Giallo italiano pero enseguida nos sorprende la figura de la madre como la muerte vestida en encaje negro, es una catrina literalmente…

¡Claro, es literalmente una catrina! Aparte, fíjate en los pasillos, son clave en lo que yo hago, los pasillos en mis películas, en El Espinazo, El Laberinto, son pasillos de la casa de mi abuela porque en las casas mexicanas viejas como están hechas alrededor de un patio en la manera árabe, los pasillos laterales son larguísimos, entonces yo cada que tenía que ir al baño en la noche, estaba al principio de un pasillo y el baño estaba al final y era motivo de enorme miedo en mi infancia.

 

 Guillermo del Toro con la escultura Sammael de la película "Hellboy" en Bleak House. Foto cortesía Insight Editions. 

Entonces, ahora que se lleva a cabo esta retrospectiva, ¿Por qué consideras importante salirse del formato cinematográfico hacia una plataforma de museo como lo es el LACMA?

Esto está sucediendo cada vez más y más, ha habido retrospectivas con el trabajo de Cronenberg, Tim Burton, Stanley Kubrick, me parece una manera muy interesante de que la gente se acerque al mundo imaginario de un director, de un autor porque yo bebo muchísimo de lo gráfico y de lo literario por ejemplo, La Cumbre Escarlata está inspirada tanto o más por libros que por películas, y tanto o más por pintores, ilustradores que por otras películas entonces me parece bonito poder mostrar algunas de esas raíces góticas y yuxtaponer a un Gustave Doré a lado de un Bernie Wrightson que es un gran dibujante de cómics de terror o yuxtaponer imágenes más pop como las de Jim Woodring a lado de grabadistas que me han gustado o pintores como Ensor. En fin hay una posibilidad de decir que no tenemos que negar el arte con mayúsculas ni negar el arte con minúsculas que viene de la ilustración o el cómic porque realmente hay muy mal arte en cómics y también hay muy mal arte en museos. Es absolutamente imposible declarar que todos los Jacometti son perfectos o que todos los Renoir son magníficos, no es posible y no es cierto. Hay un porcentaje que no son tan buenos como los otros y hay un porcentaje en las décadas y décadas de la narrativa visual en la ilustración o en el cómic que tienen momentos de mucha potencia. Hay una potencia narrativa en la fragmentación de alguien como Mike Mignola o Richard Corben que tiene la potencia de montaje y de narrativa de una película aunque sean muy diferentes medios, vale la pena exponer a la gente a estas cosas. Si tu me sigues en Twitter, verás que cada día o dos recomiendo una película, un libro y un ilustrador y la idea para mi es evangélica, es hablar del arte con amor es decir: “Mira, yo adoro este libro, adoro este pintor, ésta película y ésta es la razón por la que me gusta” Y entonces regresa el hambre por el arte que es muy bonito. Yo pienso que una de las cosas de la canasta básica es el arte porque nutre todo lo que el resto de la canasta no nutre que es el espíritu, nutre la identidad entonces por ejemplo, en la exhibición habrá dibujos de Julio Ruelas, un dibujo de “El Chango” García Cabral, ilustraciones de dibujantes franceses, hay un eclecticismo de sabores que realmente es muy sabroso y permite que a la gente le dé curiosidad, que diga: “Mira entre todo lo que me enseñó Del Toro ese día no me gustó nada pero me gustó ésta o aquella ilustración” Y así te puedo guiar a que descubras un autor o un dibujante que no conocías.

 

Eso coincide con la idea de educar y fomentar una cultura de amor y apreciación por el arte…

Para mí, justamente más que educar que es vertical, es compartir y contagiar que es horizontal. El museo que más me gusta en México es el Museo del Chopo y me gusta mucho la idea de que a lo mejor con un poco de suerte la exhibición llegue allá, hay museos del arte popular, de gráfica, el Museo del Estanquillo que es precioso en el DF que exhibe a García Cabral, a Abel Quezada, toda esa vertiente popular del arte mexicano que en algún momento no se consideró de altos vuelos pero que se recupera. Creo que tenemos el derecho de admirar las cosas nuestras que se consideraron desechables en algún momento porque son importantes desde la infancia y con esta retrospectiva hacemos precisamente eso.

 

 La casa Bleak House de Guillermo del Toro. Photo © Josh White/ JWPictures.com

Guillermo del Toro: At Home with Monsters se exhibe en el Museo LACMA de Los Ángeles, California en Estados Unidos. La exhibición explora el proceso creativo de Del Toro uniendo elementos de sus películas, objetos de su colección personal, ilustraciones de sus cuadernos y aproximadamente 60 objetos de la colección permanente del LACMA. Con amplia diversidad de medios incluyendo escultura, pintura, impresión, fotografía, vestuario, artefactos antiguos, libros, maquetas y herramientas cinematográficas se logran reunir aproximadamente 500 objetos que reflejan la amplia gama de talento artístico que inspira a Guillermo del Toro.