illya kuryaki: la saga del funk continúa

Para Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur todo es muy claro: ellos tienen una misión y saben que son las personas ideales para lograrlo. Están aquí para traer el funk a nuestras vidas, funk que va más allá de un estilo de música; más bien, es esa sensación primigenia que James Brown, Sly Stone y George Clinton sintieron que debían aportar al mundo en primer lugar: música que te llena de dicha para bailar y suficiente euforia para perder el control y disfrutar al máximo, para que al final te deje la sensación de que todo es posible. El funk para Illya

Kuryaki and the Valderramas es la música que te hace querer tirar fiesta como si no hubiera mañana. No es solo por entretenimiento, sino porque es algo vital que quieren aportar a nuestra vida.

Este par de amigos —que más bien parecen hermanos— han contado un evangelio al resto del mundo a través de sencillos imparables y duraderos como “Abarajame”, “Jaguar House”, “Jennifer Del Estero”, “Coolo” o “Ula Ula”; han conquistado su natal Argentina, el resto de Latinoamérica y muchos territorios más; han ganado un Grammy, así como ventas millonarias de discos. Lo más sorprendente es que han logrado esto gracias a una fusión bastante ecléctica de ritmos cuyo resultado es un sonido propio muy característico. En 2001, cuando aún tenían el impulso de una carrera en ascenso, decidieron separarse y seguir caminos distintos, dejando a los Valderramas por 10 años antes de retomar las riendas como si no hubiera pasado tiempo. Han vuelto para quedarse y traen el funk con ellos.

 

 

Fotografía por @EstebanCalderon 

 

 

El dúo sabe muy bien su lugar en las playlists de sus escuchas. “Hay mucha gente que nos escuchaba y hoy en día tienen 40 años y nos siguen escuchando”, platica Dante en su reciente visita a México. “También estamos llamando la atención de nuevas generaciones, por ejemplo en Argentina, Colombia  y Chile tenemos un público de 18 a 25 años; cuando nos separamos, esos chicos tenían unos 10 años. En México hay canciones nuestras como ‘Jennifer Del Estero’, ‘Coolo’, ‘Abarajame’ que son parte de las fiestas; me dijeron que ‘Coolo’ la bailan hasta las quinceañeras y es un orgullo llegar a hacer algo tan popular”.

Con este mismo son de recordarle a la gente que han vuelto al panorama musical, Illya ha lanzado un disco y DVD en vivo llamado Aplaudan a la Luna que mezcla sus grandes éxitos con grabaciones de su disco de reencuentro, Chances (2012). “De alguna manera conecta puntos entre el pasado y el presente, hay temas de antes pero en versiones de cómo las hacemos ahora,” dice Spinetta sobre este lanzamiento. “Para nosotros es como un reset, demostramos que volvimos de verdad, que no fue una gira por nostalgia o por dinero”.

 

 

Fotografía por Esteban Calderón 

 

 

La carrera de Illya Kuryaki empieza a finales de los ochenta cuando Emmanuel tenía 12 años y Dante 11. Aún más pequeños ya eran amigos gracias a la amistad de sus padres, el fotógrafo Eduardo “Dylan” Martí y el icono pionero del rock argentino, Luis Alberto “El Flaco” Spinetta (quien murió en 2012). A esa edad, Horvilleur y Spinetta, junto con otros amigos, formaron Pechugo, una parodia a Menudo que comenzó a experimentar con rap. En 1991, ya como Illya Kuryaki and The Valderramas (el nombre proviene de un personaje de la serie de televisión The Man From U.N.C.L.E. y el futbolista colombiano Carlos “El Pibe” Valderrama) lanzaron su debut Fabrico Cuero, a la edad de 16 años. No fue sino hasta 1995 cuando lanzaron Chaco y sus sencillos explotaron en la radio en Latinoamérica y MTV. Su siguiente disco, Leche (2000), continuó cosechando grandes hits aun con la demora de cinco años entre álbumes. El siguiente año decían adiós, con Emmanuel emprendiendo una etapa más pop y Dante dedicándose a su pasión por el hip hop.

Aunque la separación fue amistosa, retomar su carrera no fue tan fácil como lo hicieron parecer, aunque al final eso fue para su beneficio. Al respecto Horvilleur comenta: “Siempre estuvo el espíritu de Kuryaki en nosotros pero no en el sentido de fusionarnos en pos de una misma voz. Nos dimos chance de explotar toda esa imaginería que es tan importante para nosotros, tan definitiva en nuestra vida y también para la vida de mucha gente que se subió al colectivo imaginario nuestro. Nos vio muy fortalecidos”.

 

Parte de lo que les facilitó este regreso fueron los tiempos que vivimos actualmente y el tipo de escuchas que hay en este momento. Spinetta dice: “Uno de nuestros puntos más fuertes es que la industria no supo cómo entender esta fusión mestiza, que no tuvimos miedo de mezclar cosas que ninguna banda en el mundo se atrevía, como una balada con cuerdas al lado de un rap hardcore. Hicimos un universo propio. Hoy en día yo creo que la gente ha pasado por un aprendizaje de cómo escucha la música, gracias a Spotify, YouTube, etc. De una cosa a la otra”

Dante explica un poco del método detrás de su demencia. “No hay por qué tener límites. El arte, cuando se limita, pierde su esencia libre, pierde alas. Nosotros no queremos ser una caja con alas, somos el ave que vuela libre. Entendemos estéticamente y conceptualmente cada cosa. Cuando decimos ‘che boludo, esta canción suena a Blade Runner, cuando el replicante está por suicidarse y por su alma de robot no siente mucho’ y entendemos de qué estamos hablando. A la hora de hacer música, nos sirve mucho tener un diálogo; muchas veces hablamos las canciones antes de hacerlas como una búsqueda estética”.

 

 

Fotografía por Esteban Calderón 

 

El futuro del funk está a salvo, habrá un disco nuevo, probablemente en los últimos meses de 2015. “Ya comenzamos a trabajar ideas y conceptos, a plantar un poco en palabras lo que nos gustaría. También estamos construyendo una nueva paleta de colores mentales y de ideas que van a florecer” dice Spinetta. Reflexionando sobre el tiempo que estuvieron separados y lo que está por venir, Dante reflexiona sobre su posición actual. “Estamos en un momento bastante histórico para nosotros donde entendimos y aprendimos con la madurez de los años a disfrutar cada momento, además de entender que nunca nada puede terminar. Esto es lo que nos gusta, [ser] una especie de Indiana Jones sónicos.” Emmanuel concluye: “Todo tiene que ver con Harrison Ford”.