In Real Life: Un Mes Con Class Pass

Se acerca el verano y con él ese momento del año en que al parecer todos deciden volver al gimnasio para lograr el deseado bikini body. Los gimnasios se llenan, las clases se copan rápido y la gente con su mat de yoga al hombro y en ropa de ejercicio se convierte en la nueva tendencia de las calles. Es por eso que la aparición de ClassPass en el mercado da en justo en el clavo siendo una membresía que el más anhelado sueño de todos los fanáticos de mover el esqueleto.

Durante un mes y cancelando nada más que 100 dólares - tengamos en consideración que una clase en New York cuesta entre 15 y 30 dólares como mínimo - tienes acceso ilimitado a miles de clases cada día en los mejores estudios fitness de la ciudad. Además propone un sistema bastante sencillo en el que cancelas tu membresía y tienes acceso a un listado en el que puedes filtrar por horarios, ubicación y tipo de clase y reservar desde la misma página todas las que quieras - con un límite de 3 veces por estudio. ¿Suena bien, no? Pues con todo el ánimo de convertirme en una máquina fitness, con mis zapatillas, mis ganas y mi mentalización listas me lancé a la aventura de probarlo duranteun mes.

“Tengo 30 días para ir a más de 100 diferentes estudios de danza, yoga, ballet, pilates, cycling, gimnasios y bootcamp. Intentaré ir al menos 5 días a la semana y al final del mes contaré mi experiencia” Eso le escribí a una amiga en mi día 1. ¿Cuántas veces fui? 9. No porque no fuera bueno, al contrario me encontré con estudios increíbles y probé al fin esas clases que siempre había querido pero no estaba muy segura de intentar. Pasé por ballet, trampolín fitness, barra, pilates, yoga, baile e incluso una entretenida clase en Throwback fitness donde se imitaba a aquellas clases de educación física de la escuela donde las actividades se hacen de manera grupal.

Lamentablemente cuando se trata de ejercitar tengo ciertas reglas que me cuesta quebrar: no soporto hacerlo de noche, prefiero levantarme a las 5 AM pero hacerlo en algún momento antes del medio día. Esto me jugó en contra, puesto que tuve que cancelar mis reservaciones más de una vez por la aparición de nuevos compromisos y en una ocasión lo hice con menos de 12 horas de anticipación porque lo que tuve que pagar 20 dólares - totalmente justo considerando la cantidad de personas que desean reservar Eso me hizo pensar que quizás es una membresía pensada mayormente para personas con horarios fijos, pero conversando con personas que asistían a las mismas clases que yo descubrí que justamente es ideal para aquellos que no tienen tan claros sus horarios puesto que cuando aparece un espacio libre, estén donde estén pueden acceder a alguna clase de algo (ya que puedes reservar hasta con 10 minutos de anticipación).

¿Lo mejor? Descubrí mi nueva gran pasión fitness: los trampolines, por lo que definitivamente volveré a Jumplife en un futuro cercano. Y es que finalmente ese es el real punto a favor de classpass. Además de ser muy útil para quienes se aburren de la rutina, quieren probar cosas nuevas, y gustan de diversificar su manera de hacer ejercicio, es una increíble forma de conocer todos aquellos estudios que siempre has querido conocer y decidirte a apuntarte por más clases en el mismo lugar.

Por lo que dedito para arriba para ClassPass y su motivación por hacernos levantar de nuestros asientos y movernos de manera entretenida. Incluso si vas una o dos veces a la semana, es bueno saber que tienes el acceso disponible a que cuando aparezca un espacio puedes ir a ese estudio de yoga de la esquina de tu casa y regalarle una hora a tu cuerpo en vez - o previo - a la maratón deNetflix.