Atractiva introspección es lo que ofrece Kurt Vile en su nuevo LP

Kurt Vile tiene un sonido que va de acuerdo con la disquera a la que pertenece, Matador, ese sonido norteamericano que incluye a Pavement, Yo La Tengo y Guided By Voices, por ejemplo. Es el ruido, son las melodías, es el sentido de cool que todo lleva implícito. Tras cinco álbumes y cuatro EP, ahora b'lieve i'm goin down... es la evaluación actual que se hace a sí mismo Vile en este punto de su trayectoria. Es una especie de capitulación de todos los estilos que ha logrado hasta ahora, y su intento resultó considerablemente fortuito.

El LP comienza con el gran tema "Pretty Pimpin", el cual tiene un sonido que me recuerda al quinteto de Portland Blitzen Trapper en su disco de 2010 Destroyers of the Void y la fase Crooked Rain de Pavement, una sensibilidad norteamericana de guitarras resonantes y letras casi surrealistas sobre versos/coros pegajosos que tienen igual de influencia de Rock Clásico y Alternativo con gran contenido Country y un poco de surf y Britpop por ahí. Las guitarras acústicas son la raíz estática del LP, lo que comprueba aún más que b'lieve i'm goin down... es un disco que hipnotiza al escucha a querer retozar en su tono deprimido pero llamativo. Elementos variados como estructuras country interpretados con una sensibilidad británica por sus grandes hooks, es agradable el escuchar combinaciones de banjos, teclados Fender Rhoads, secos pianos de cola, guitarras coloreando de surf a folk a hard rock. Todo es ejecutado bajo una línea que musicalmente se remonta a My Morning Jacket, y la voz de Vile tiene ecos de Leonard Cohen de antaño en sus extraños cuentos y el rastro de sobrevivencia que casualmente representa.

En efecto, Vile construye temas épicos que más que una clara derivación de sicodelia tienen más bien un trance más que nada onírico, por eso es posible dejar correr el disco en su totalidad en cualquier momento de paz. Es recomendable también la estimulación mental –fumar algo- al escuchar este disco, ya que su flujo requiere relajación y calma para asimilarse propiamente, no obligatorio pero le da mejor sentido a la experiencia auditiva. "Bad Omens" es una pequeña pieza instrumental que sintetiza la atmósfera de introspección nostálgica y casi melancólica al casi llegar a su final el disco. "Wild Imagination" es el punto final, se comprende que es el trance llegó a su final, y es por eso que al escucha se le deja queriendo más, es un cierre exquisito y satisfactorio, cumplió con objetivo, y logró que mediante el tono post-catártico de Vile se llegara a un álbum sólido y fuerte.