La exuberancia de Lush al anunciar su reunión tras dos décadas

Melodías bellas provenientes de robustas pero resonantes guitarras encima de percusiones espaciales en pleno reverb. Voces femeninas graves rasgando a través de todo el lienzo sónico. Todo esto fue como se pudo asimilar en el mini-álbum debut que la disquera 4AD lanzara en octubre de 1989. Scar, el título que Lush, esta seductora agrupación londinense denominó para este material. A todos los agarró por sorpresa este sonido, ya que en el último par de años había brotado intermitentemente un nuevo estilo que al parecer tomó elementos de las diferentes fases de los Smiths, de las atmósferas vocales de Cocteau Twins, de los ecos de Jesus and Mary Chain y la incierta psicodelia de Spacemen 3. Todo fue estirado a extremos decibeles. Los primeros que fueron notables en esta acción fueron My Bloody Valentine, quienes perfeccionaron esa fusión de melodía sobre ruido sobre insistentes ritmos con su LP debut Isn’t Anything. Menos de un año después apareció su debut, que con su encantador sonido demostró que esta nueva revoltura de estilos era también capaz de tener un estilo más comercial. Scar mantuvo una rudeza tajante que pronto desaparecería. En efecto, lo mejor que le causó este debut a Lush fue la capacidad de grabar más material. 

 

 

Durante los siguientes dos años, Lush lanzó dos EP –Sweetness and Light y Black Spring– que los consolidó en su natal Reino Unido, y los empujó a la vanguardia a lo que los críticos ya estaban llamando Shoegazing, una forma fácil de etiquetar esta nueva gama de música. Shoegazing se le llamó porque un escritor de la revista Sounds así describió el comportamiento escénico del vocalista de Moose durante un show. Lush empleó a Robin Guthrie, co-fundador, productor y guitarrista de Cocteau Twins, a que asumiera la producción de estos dos EP (Scar y Sweetness and Light aparecieron junto con material de sus primeros sencillos en la recopilación de 1991: Gala). Del primero la joya lánguida Sunbathing resalta con su hipnótica seducción. En el último de estos, Lush recurrió por primera vez a secuenciadores, embelleciendo su estética al resultar en un etéreo e hipnótico vaivén que fue Fallin’ In Love. Estos primeros materiales discográficos son la base del estilo de Lush, gozaron de compartir la mejor calidad de toda su discografía y les garantizó relevancia/posteridad dentro de la escena musical inglesa al cambio de década.

 

 

1992 trajo Spooky, su primer LP propio, que les sirvió como autoevaluación de todas las variantes que su música alcanzó desde Scar. Ya que su sonido no era tan vanguardista debido a la abundancia de otros grupos que eclipsaron a Lush como Ride en términos de calidad y popularidad –mediante su elepé Nowhere– Lush continuaba a ofrecer las hermosas voces de Miki Berenyi y Emma Anderson, elemento que satisfacía a sus fans y los hacía regresar. Sin duda, este núcleo siempre motorizó cada tema. Su último LP apareció dos años más tarde, llevando el críptico título Split. Aquí Lush le dio la espalda al ruido y al espacio, cosa que todos los Shoegazers también habían hecho para 1994. Este disco era cercano a los sonidos Glam de la sección rítmica de Suede –el grupo al que más se parecían ya en sonido y estructura– y al naciente género de Britpop. El tema más resaltante de este álbum fue Lovelife, un arremolinamiento melódico pegajoso y cautivante. Lush desapareció no mucho después del lanzamiento de Split. Fueron inspiración e influencia para otros actos que tomaron la estafeta como Elastica y Garbage, por ejemplo. Hace unos días anunciaron su reformación después de casi veintiún años, y es muy grata la noticia, nadie realmente joven los ha visto en vivo. Como ha sido el caso con incontables reuniones de grupos, por ahora lo que nos queda por hacer es revisitar su discografía y adivinar cual elemento –ruido, secuenciadores, Glam o todo revuelto– utilizaran si es que grabaran material nuevo. ¿Qué opinan ustedes?