In Real Life: Probando por primera vez un láser anti arrugas

    by Carolina Malis · octubre 26, 2015

    Tengo la suerte de decir que la batalla contra las arrugas no es algo que aún me haya tocado vivir. Tengo 25 años y mis problemas dérmicos se parecen más a "desperté con una grano enorme en medio de mi rostro", "mi piel sobrereacciona a cualquier producto que le aplique" o "No importa cuanto duerma las bolsas debajo de los ojos no se quieren ir". Pero si bien las arrugas aún no son tema en mi vida, por supuesto ya comienzo a pensar en ellas. ¿Quién no se ha parado frente al espejo reproduciendo sus más típicas expresiones faciales para descubrir dónde es que aparecerán en el futuro sus primeras marcas de expresión? Pero como siempre he escuchado, necesitar de tratamientos antiarrugas cuando aún no hay signos de ellas no hace más que apresurar su aparición, por lo que jamás he aplicado ni un tipo de crema anti-edad o he sometido mi rostro a un facial para eliminar marcas de expresión. ¿Que me llevó entonces a querer probar un tratamiento antiarrugas? Los posibles beneficios del uso de un láser.

    La gran diferencia entre un tratamiento láser y un tratamiento con cremas radica en los componentes que aplicas sobre tu piel. De alguna manera el láser es más extremo, pero a pesar de eso es menos invasivo y no busca eliminar las arrugas rellenándolas con algún tipo de vitamina o mineral, sino más bien regenerar la piel para mantener su juventud y elasticidad ayudándose a partir de ella misma ¿Suena grandioso, no?. Y siendo entonces mi primera vez, quise lanzarme a la aventura con uno de los más populares tratamientos láser en la jungla que es la industria de la belleza, el Tria Age-Defying Láser.

     

    ¿Primer gran beneficio? Lo puedes hacer desde la comodidad de tu hogar. En una era donde el tiempo es una de nuestras más valiosas posesiones, poder hacer cosas desde tu casa no te ahorra solo la ida al salón, sino además el dinero de tener que pagar por la aplicación de un facial o tratamiento al menos una vez al mes. ¿Y cómo funciona? El Tria está diseñado para tratar múltiples signos de envejecimiento a través de un sistema láser fraccional, el cual ayuda a regenerar la piel provocando una especie de retroceso en el tiempo. Este láser envía impulsos de luz a lo más profundo de tu piel para ayudar a que el colágeno natural contenido en tu rostro salga a la superficie de manera más fácil, lo cual produce una especie de auto-sanación de la piel sin la necesidad de que terceros intervengan en el proceso.

    Si bien el Tria viene en dos formatos - uno para todo el rostro y otro dedicado específicamente a los ojos - decidí partir por probar el segundo a modo de iniciación, luego veremos si me atrevo con la versión completa.

     Ahora, totalmente convencida de haber encontrado el producto del futuro, y después de dejarlo cargando un par de horas, llegó el momento de ponerlo a prueba. El Láser viene con diferentes intensidades, las cuales puedes ir ajustando con el paso del tiempo para que tu piel no se acostumbre. Confieso que al posicionarlo por primera vez sobre mi piel casi lo tiro al piso por la sorpresa, pues en mi mente el láser simplemente traspasaba mis poros de manera mágica (¿que acaso nunca escuché del "para ser bella debes ver estrellas"?), pero por supuesto, al primer contacto se sienten los pinchazos del láser trabajando sobre tu piel y traspasándola, los cuales pueden ser bastante incómodos al principio, pero con el tiempo esa incomodidad desaparece. Es solo cosa de costumbre.

    Durante 4 semanas, cada noche luego de limpiar mi rostro dediqué dos minutos de mi vida a aplicar el gel que Tria proporciona con el producto, esperando ver los resultados. Pero, si no tengo arrugas, ¿que beneficios podría sacar de esto? Pues como dije anteriormente, lo que este láser hace es regenerar y ayudar a tu piel a auto sanarse, y de eso si que puedo sacar provecho. Justamente y después de 4 semanas las bolsas debajo de mis ojos se vieron minimizadas, y de alguna manera cuando me vuelvo a poner frente al espejo reproduciendo mis expresiones para ver mis futuras arrugas, estas parecen menos profundas que antes.

    Así  es como sin darme cuenta y sin querer queriendo, me vi sorprendida por un producto que sin saberlo estuve buscando todo mi vida, permitiendo que esas tres preguntas que planteé al comienzo de este texto, se transformen en simplemente dos. 

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