pero siempre queda más: mcqueen

Cuando uno aborda el tema de Alexander McQueen, ya sea por sus controversiales desfiles, sus osados diseños, o sus hermosas bufandas y clutches, normalmente va seguido por un profundo suspiro.

Cuando uno aborda el tema de Alexander McQueen, ya sea por sus controversiales desfiles, sus osados diseños, o sus hermosas bufandas y clutches, normalmente va seguido por un profundo suspiro. Y es que este polícromo revolucionario creó un nuevo universo en la confección de la vestimenta y cambió la dirección en la historia de la moda con sus diseños que provocan ansiedad y fascinación en las mujeres del mundo entero.

A muy temprana edad, el inglés Lee Alexander McQueen hizo lo que pocos se atreverían: dejar la escuela a los 16 para dedicarse a la moda. En 1994, se graduó de la más poderosa generación de la afamada St. Martins College of Art & Design de Londres, junto con John Galliano y Stella McCartney, presentando una colección inspirada en Jack El Destripador. La brutalidad y polémica en sus diseños llamaron la atención del icono de la moda, Isabella Blow, editora de Vogue UK en aquel tiempo, y quien más tarde se convertiría en su más preciada amiga, musa y mentora. Al poco tiempo, sus audaces diseños se hicieron notar. Los sastres Anderson & Sheppard, ubicados en la famosa Saville Row, lo invitaron a incorporarse como discípulo. De ahí pasó también por Gieves & Hawkes, Koji Tatsuno y Romeo Gigli, quién lo describió como un brillante proyectista.

 

 

Para el 96, ya era Diseñador en Jefe de la casa Givenchy “por su brillante creatividad y maestría técnica”, comentó su antecesor, Galliano. Pero su ambición de abrir su propia maison nunca desapareció, y por ello, en el año 2000, Gucci adquirió acciones mayoritarias de su sello, Alexander McQueen. Contrajo matrimonio ese verano en Ibiza con el cineasta George Forsyth, pero la relación terminó al año, y continuaron con una fuerte amistad. Desde los 18, McQueen siempre fue abierto en cuanto a su preferencia sexual. “Fui directamente del vientre de mi madre al desfile del orgullo gay”, comentaba repetidamente entre risas.

Fue galardonado como mejor diseñador en el 96, 97, 01 y 03 por The British Fashion Award, y fue justo éste último el año clave para McQueen. Deslindarse de Givenchy y el todopoderoso conglomerado francés LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton, le dio rienda suelta a su creatividad. El Concilio de Diseñadores de Moda de América (CFDA, por sus siglas en inglés) también lo hizo acreedor del premio al mejor Diseñador Internacional del Año, en 2003.

Comenzaron a destacar sus cortes gore, angulares y agresivos, transitando siempre por el lado oscuro, gótico y enérgico, pero sin olvidar la sensibilidad y estética de la figura femenina. Sus diseños derivan de una lírica brutal y erótica, a menudo inspirados por los cuentos de los Hermanos Grimm, el arte, la historia británica/escocesa y las aves. Se empieza a manifestar el fetichismo, la libertad, la intensidad y el movimiento que caracteriza su marca; misma que, sin inquietar, gira alrededor de cráneos calavéricos.

 

 

Consecuentemente, sus caóticos y espectaculares desfiles invitaban a presenciar una mutación entre la sastrería británica versus la haute couture francesa. A menudo existía algo más que solo prendas para vestir: dentro de las pasarelas llovía, se deshacían vestidos, las modelos fumaban, y en una ocasión se derramó pintura sobre las piezas. Indiscutiblemente se le tachaba como enfant terrible, pero su expresión mística y sobrenatural lo hicieron el diseñador ideal para la mujer intrépida contemporánea. Lamentablemente, el 11 de febrero de 2010, el mundo se despidió del gran maestro Alexander McQueen. Acabó con su vida motivado por una fuerte depresión a consecuencia de la muerte de su madre 10 días antes. Celebridades como Sarah Jessica Parker, Anna Wintour, Lady Gaga, Björk y Daphne Guiness asistieron a su funeral portando sus llamativas prendas, haciendo del evento fúnebre una de sus más bellas y memorables pasarelas, irónicamente.

Fue entonces cuando Sarah Burton, su mano derecha durante lo últimos 12 años, tomó las riendas de la casa de diseño, y a la fecha la diseñadora sigue respetando la fantasía y el arte de su finado mentor. Aunque Burton ha reducido la tendencia mítica y las referencias históricas para aterrizar en una superficie más tradicionalista, frecuentemente rinde homenaje a la pasión asiática de Alexander, y aunque exista menos teatralidad en los fashion shows, abunda todavía el cuero, los plumajes, las botas estilo gladiador con plataformas exageradas, máscaras negras, y el maquillaje pálido. Se observan tanto realidad como fantasía en una misma pieza. Hoy presenciamos un McQueen más suave, decorativo, de cortes limpios y siluetas curvilíneas. El vivo ejemplo son los famosos y coloridos coat dresses que gritan “¡cómprame ahora, y úsame para siempre!”, que han dado un giro romántico a la belleza salvaje y retorcida de Burton.

 

 

Sin duda seguiremos viendo piezas más ornamentales, nuevos tonos florales y estampados, para implorar por aquellos vestidos tentadores que Alexander, en mancuerna con Sarah, diseñaba para seducir y ser objeto de seducción para mujeres de otro mundo, tanto en el sentido literal como literario.

 

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