ANNIE VAN RICKLEY

De Mexicali a Nueva York, considerada una de las mejores modelos mexicanas.

Esteban Calderón

Dentro de la moda viven varios mundos. Esos congenian de manera perfecta. Detrás de una pasarela hay una infinidad de personas que logran ejecutar de manera precisa el arte de proyectar una colección de ropa. Detrás de una sesión fotográfica existe un equipo que sirve para retratar y producir un editorial que describe una historia. Y detrás de una prenda existe un relato que narra la idiosincrasia y relevancia de ésta para la cultura. Varios componente se entrelazan para un desenlace: la moda. El hilo conductor a través de estos sucesos son los personajes principales: modelos. Para el número y portada del pasado diciembre, hay una modelo que encarna el desarrollo de la moda en sus varios componentes.

Entra una elegante y guapa mujer de piel muy blanca, pelo oscuro y ojos azules intensos. Al momento de hablar su voz es frágil, casi con un aire de timidez. Es Annie Van Rickley. Un equipo de personas de toda índole la rodean —maquillista, peinador, estilista. Con tan sólo 19 años, es fácil hacerla llamar niña, pero ése no es el caso de Annie. Su experiencia, talento y profesionalismo la han alejado de cualquier estereotipo infantil. Ella es delicada, femenina y elegante al caminar, saluda a todo el equipo de producción. Toma asiento y con pierna cruzada presta atención a los detalles de su sesión fotográfica. A cada recomendación e idea, asiente. Su personalidad modesta y humilde no alimenta el estereotipo preconcibo de una modelo.

Al norte de México, en una ciudad extremadamente seca que alcanza temperaturas de menos 5 grados en el invierno y hasta 50 grados en el verano, nace Annie Van Rickley. La ciudad fronteriza —Mexicali— fue testigo de los primeros pasos de éxito de Annie. Ahí tenía otros planes de vida, fuera del mundo de la moda; ella tenía la meta académica de convertirse en doctora —un plan que a pesar de su éxito en el modelaje no ha abandonado. “Antes de modelar de manera profesional, trabajaba en un hospital y estaba decidida a estudiar Medicina”, cuenta.

En la literatura y el cine hay clichés y el éxito de Annie Van Rickley bien podría ser retratado en una película. Sin embargo, nada fue regalado y mucho menos brindado en bandeja de plata. Cada paso y huella que Annie ha realizado ha sido gracias a su esfuerzo, talento ydisciplina. Inició su carrera de modelaje a los 14 años,“en pasarelas locales, en Mexicali y Los Angeles. "Yo lo veía como un pasatiempo. De hecho, a los 16 ya estaba lista para abandonar este hobby. No quería hacerme ilusiones. Pero en un viaje a Nueva York, una agencia me ofreció un contrato y ahora ya llevo dos años viviendo ahí”.

El plan de visitar Nueva York por dos semanas se convirtió en un contrato de modelaje de inmediato. Desde entonces ha viajado el mundo para aparecer en revistas y campañas de calibre internacional. De sus logros más recientes incluye ser modelo dentro del reconocido evento Mercedes-Benz Fashion Week en Nueva York. “Llegué a Nueva York y en menos de una semana ya tenía contrato y trabajos. Tuve sentimientos encontrados. En Mexicali había dejado a mi familia y llegué a una ciudad tan caótica a vivir sola a los 17 años. Pero tampoco podía creer que a mi edad ya estaba trabajando en pasarelas internacionales. Fue una gran oportunidad y la tuve que aprovechar”.

Annie es el ejemplo de la contraparte del famoso lema “no me levanto de la cama por menos de 10 mil dólares”. Ella no busca aparentar su potencia ni trascendencia. No aparenta, sino demuestra lo que es. Lo demuestra a través de su trabajo y notoriedad en las pasarelas y campañas en las que ha trabajado. Annie cuenta: “Hubo mucha competencia, pero eso nunca me desmotivó. Al contrario, me preparé. Cada día era una oportunidad para aprender y mejorar”.

Llegó el momento de su sesión fotográfica. Se pone de pie, bajo las luces y frente a la cámara. En su entorno, un equipo de personas con la mirada fijada en cada movimiento que ella hace. Destella la primera luz del flash y la transformación de Annie comienza. Aquella mujer que entró no es frágil, mucho menos tímida. Frente a la cámara, ella se transforma en una mujer impetuosa, astuta e instruida. Annie silenció y dejó boquiabiertos a un cuarto de espectadores. Su intelecto al hablar y porte al posar hablan más que sus fotos. Logramos conocer su lado sigiloso y entender por qué esta mujer es considerada de las mejores modelos en México.

Con consciencia y sabiduría, Annie recalca: “De niña observaba a las modelos en revistas y nunca imaginé que sería yo la que un día estuviera en un espectacular. Sigo en mi sueño y he decidido llegar a lo más alto sin quitar los pies de la tierra”. Annie Van Rickley es experta y domina su trabajo. Al modo de un jugador de póker, ella mantiene sus mejores cartas y las pone sobre la mesa en el momento adecuado.