Gucci Con Un Toque De Wes Anderson

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Cuando todas las voces anticipaban un cambio, y el aire se llenaba de preguntas  ¿Quién es este nuevo Director Creativo de Gucci? ¿A dónde quiere ir ?;  Alessandro Michele claramente ha dado de que hablar.  Su show debut femenino el primer día de Milan Fashion Week, con cierto aire nostálgico y romántico a la niñez, parecería un fiel reflejo de su lenguaje con un estilo  del pasado que no se podría sentir más moderno.  Una colección con gran ambigüedad respecto al tiempo, una briva a los años 70,  pero con la impronta actual que vemos en las calles europeas,  resumido de alguna forma, si es posible,  en las palabras del filósofo italiano Giorgio Agamben “Aquellos que son realmente contemporáneos, son aquellos que ni coinciden perfectamente con su tiempo, ni se adaptan a las demandas”

 El diseñador prácticamente borró cualquier rastro de la etapa Frida (la que había sido su jefa durante años) y decidió que aquella colección sería suya. Cambió patrones, colores, siluetas y hasta zapatos; situandolo más cerca de Prada y de las películas de Wes Anderson, que del Gucci más consciente de sí mismo. Más introspectiva y más joven, pero también más inteligente y más segura  “Ella esta enamorada, siente el romanticismo. Es muy contemporánea con algo que ha trascendido el tiempo,” Comentó Michele luego del desfile.

 En términos de color y estilo, primero fue Lacoste, con su estética Royal Tenenbaums en el  New York Fashion Week, y ahora Gucci nos trae unas serias vibras de Moonrise Kingdom; con una mujer a la que podríamos llamar peculiar. Un mash-up entre margot Tenenbaum y Suzy de Moonrise Kingdom, entre abrigos con bellos decorados, estampados florales, telas vaporosas y mocasines peludos, el desfile estaba hilado a través de la pasión y la energía visual. Todos los looks eran de colores distintivos y brillantes, como un abrigo de color jengibre con puños de piel rosa o la falda verde con una blusa lila.

Para Michele, la idea del mundo actual fue claramente arraigada en cuestiones de género y el sexo. Por encima de todo, la colección era tan andrógina como su contraparte de menswear, si es que puedes diferenciar una de la otra. Borra todas las fronteras entre género y género, hasta que ya no se trata de ser femenino o masculino, ni siquiera andrógino. Se trata de ser unisex, o mejor, románticamente unisex. Pero, ¿Qué es Gucci hoy? ¿Es acaso ese aire romántico que busca proyectar? ¿Qué hay del look sexy que inventó Tom Ford en los años 90? ¿o del  look chic y suave de Frida Gianini? Quizás esta nostalgia a la niñez y al romanticismo sea un escape de la realidad: pero es imposible verlo sin optimismo. Un retorno melancólico, porque quizás ya es tiempo de sentir algo cuando ves moda y no solo verla por su valor.