María bonita, María del alma

María es única: es moda, música, actitud, arte, polémica, justicia. María es poder, María es México.

Hablar de María de los Ángeles Félix Güereña es hablar de moda internacional y vanguardia. También conocida como “La Doña”, María Félix fue una mujer legendaria y cautivadora a la que su elegancia, actitud y manera de vestir la convirtieron en la belleza más grande de la llamada Época del Cine de Oro Mexicano.

Una mujer que tuvo control absoluto los 88 años de su historia, que nació y falleció un 8 de abril, a lo largo de su vida María Félix creó un amplio repertorio de amigos en el mundo de las artes, incluyendo a Diego Rivera, Frida Kahlo, Leonora Carrington, Octavio Paz, Jean Cocteau, y José Alfredo Jiménez, por mencionar unos cuantos. Fue para ellos una fuente de inspiración y, en repetidas ocasiones, musa. Su última pareja, el pintor ruso-francés Antoine Tzapoff, creó en los 80 una gran cantidad de obras en su nombre, y su exmarido, Agustín Lara le compuso el famoso tema de “María Bonita”.

Evidentemente, María fue —y es— una diva. Coleccionaba telas antiguas, encajes, linos, y sedas. Creaba tendencias, aunque nunca las siguió. Su manera de vestir gritaba seguridad, liderazgo y poder, y por ende, polémica para aquella época. En los 50 fue brutalmente atacada por los medios de comunicación por presentarse al funeral de su marido, Jorge Negrete, en pantalones azules. Este suceso la convenció de abandonar el país que ya le quedaba chico.

Se le reconocía por acentuar su cintura, su ceja poblada y sus labios rojos, algo totalmente nuevo en Europa. Primero vivió en España, en el Ritz. Pierre Cardin se dio a la tarea de diseñarle sus famosos trajes sastres dandy, y afirmó que nunca había visto tanto dinero en un lugar, y es que María tenía su ropero repleto de billetes. Instalada en el viejo continente, María se convirtió en el fashion icon por excelencia de grandes diseñadores como Yves Saint Laurent, Christian Dior, Balenciaga, y Givenchy. También fue musa del legendario Marcel Escoffier, quien le hizo todos sus zapatos. Roger Vivier, Irene Karinska y Elsa Schiaparelli también la vistieron con fuertes estampados, grandes sombreros y joyería llamativa, que solamente ella podía vestir con semejante distinción y elegancia.

Desde los años 40 hasta los 60 viajó con todo un séquito: peinadora, maquillista, secretaria, costurera y siempre de su mano, el diseñador mexicano Armando Valdés Peza, quien le fabricó la mayor parte de sus vestidos, exigiéndole materiales y ejecución sin importar el número de veces que se tuviera que confeccionar la prenda. Así era María. Al poco tiempo se volvieron mejores amigos, al grado que “El Flaco de Oro”, Agustín Lara, recelara la relación que tenían. En numerosas ocasiones fueron de ida y vuelta a desayunar a Nueva York para luego volver a la hora de la comida. Fue un ícono tan grande que en uno de esos “desayunos”cerraron la famosa tienda de Saks de la 5ta Avenida para que solamente ella pudiera comprar a sus anchas. Eventos como éste crearon revuelo entre las mujeres y el mundo de la moda, porque en aquellos tiempos la noticia de lo que María Félix compraba y usaba, llegaba días después impresa en periódicos en blanco y negro.

No es de extrañar que en 1984 la Cámara Nacional de la Moda Italiana y la Federación Francesa de la Costura, la nombraran una de las mujeres mejor vestidas en el mundo, la única latinoamericana en recibir el honor. Durante su estancia en París, su gran amigo Louis-François Cartier le diseñó múltiples joyas a petición de ella, cuando le llevó a la tienda varios diamantes en un pañuelo. El resultado fue el famoso collar de cocodrilo (que también se podía usar como cuff) y el brazalete en forma de serpiente. Esta relación dio pase a un estrecho vínculo entre Francia y México. Años después, Lanvin diseñó un collar en honor a esa amistad.

Al final de su carrera, el diseñador mexicano Mitzy se encargó de ser su modisto personal. Él fue quien le diseñó la famosa chalina de plumas cuando se presentó en “La Tocada”, en 1996. “En un mundo de hombres como éste, quiero avisarles que tengan cuidado. Ahí viene la revancha de las mujeres, cuando seamos mayoría, vamos a mandar, y para mandar hay que estar informadas y aprender, y estar preparadas. Por eso es necesario que la mujer se eduque”, comentó La Doña durante la entrevista. Situaciones así, aparte de su polémica vida sexual y sus múltiples matrimonios, facilitaron la fama y el furor que causaba María. Ella contrastaba con el rol que tenía la mujer sumisa mexicana de la época. Ella fomentó la igualdad, empezando por el simple hecho de vestir con blusas de cuello de tortuga y pantalones, y fumar habanos en público.

A 100 años de su natalicio, se sigue celebrando su vida y su figura tan representativa, tanto como para la mujer, como para la moda y la cultura en el mundo. Juan Gabriel, gran amigo de ella, dijo: “El día que se fue María Félix se acabó el glamour en México”, y es que ciertamente muchas han tratado de imitar su estilo, pero sin ningún éxito. María es única: es moda, música, actitud, arte, polémica, justicia. María es poder, María es México.