Faking extreme beauty

Como la moda está experimentando un renacimiento de la subcultura

En la mitología griega, las nueve musas eran las diosas que presidían la literatura, las artes y las ciencias. A través del tiempo, han tenido un papel en la inspiración de artistas como Picasso y Marie-Thérèse Walter, Isabella Blow y McQueen, Amanda Harlech y Karl Lagerfeld; pero en los últimos tiempos, los cánones de belleza se han trasladado a grupos minoritarios con rituales poco claros a la hora de oponer resistencia a los convencionalismos.

 

Desde tatuajes, piercings, moretones y accesorios, hasta la simple desnudez; los códigos de la subcultura parecen recrearse para dar paso a una nueva ola en la moda que apuesta por una libertad visual, creativa y provocativa. Al parecer en las pasarelas masculinas se vuelve más claro la identificación de estos rasgos comunes que hoy componen esta nueva subcultura.

 

Franca Sozzani, una vez dijo “Creo que la moda no es solo el vestido, sino la cultura, donde vives, la vida que llevas, tiene que ver con la economía, con el racismo, tiene que ver con todo”. Esta fueron sus declaraciones defendiendo su sesión de fotos sobre violencia doméstica, que levantó más de una ceja en busca de una reacción provocativa. Eso fue el año pasado, pero adelantandonos al presente Yohji Yamamoto para su última colección masculina AW-2015/16 decidió enviar a la pasarela “modelos golpeados ”, que alejados de la típica belleza, le aportaron a su show una sombría visión del mundo. Cansados, con caras pálidas y pelo gris, sus hombres representaban una construcción de la indumentaria como forma de refugio emocional.

 

Por su lado Rick Owens apostó por la desnudez en pequeñas cuotas, de forma dramática pero sutil. "Pense, cual es el gesto más simple y primitivo”, comentó el diseñador, que sorprendió a críticos y editores que pensaban que ya habían visto todo. En un desfile donde cuatro de sus modelos fueron enviados por la pasarela vistiendo ropa con agujeros que dejaban entrever sus genitales.

 

Podríamos decir que hay una sensación palpable en el aire, de que el verdadero rejuvenecimiento de la vestimenta subcultural y de la noción de belleza ha cambiado. Y que en muchos casos, esa ropa que nos ofrecía superficialidad y refugio, ya no puede protegernos de las realidades de nuestro mundo y su autenticidad en el máximo nivel.