Yves, de la moda al arte

YSL son las siglas del diseñador que creó un estilo de vida que hasta hoy permanece sin envejecer, llenas de recuerdos de presentaciones con un toque de escándalo que sacudían a la crítica y a las mujeres, deseosas por vestir cosas nuevas.

Coco Chanel le mostró a las mujeres la libertad,  pero fue Saint Laurent quien les entregó el poder, de acuerdo con el difunto editor, activista y cofundador de la marca, Pierre Bergé, quien vio en el joven diseñador, una innovación que la industria de la moda jamás había presenciado, mostrando entre algunos de sus logros más sobresalientes la creación de la línea A, las blusas con transparencias o tejidos metálicos, además de convertirse en pionero del look campesino, así como del inolvidable smokin femenino.

El icónico esmokin de YSL

 

La realidad es que sin importar la selección de los mejores momentos de la industria de la moda en el siglo XX, Yves Saint Laurent siempre aparece en ellos; con él, las mujeres y los pantalones se convirtieron en un símbolo de elegancia, marcando los comienzos de nuevos conceptos que se acoplaban a la vida de la mujer de su época y momentos llenos de cambios. Alta Costura, Prêt-à-porter, zapatos, complementos, pieles, perfumes o cosméticos, la marca se aleja de su unicidad para presentar algo digno de mención, en todo y cada uno de sus componentes, convirtiéndose en referencia absoluta para todas las que triunfan en la actualidad.

 

Yves sentado frente a un Mondrian

 

El ideal de belleza del siglo XX 

Este momento fue uno de los más complicados en nivel histórico, económico y sociológico: las guerras de este siglo no sólo crearon un nuevo orden mundial, sino que en cuestiones artísticas o estéticas, trajeron consigo la belleza de la provocación con movimientos de vanguardia y experimentalismo que abarcan al Cubismo, Futurismo, Expresionismo o Surrealismo que no planteaban un nuevo parámetro de belleza, sino que buscaban mostrarla como algo sobreentendido, como es el caso de Pablo Picasso o Gino Severini. Entre todos estos movimientos, fue el Arte Abstracto el que buscó recuperar la idea de la armonía geométrica, la pureza de las líneas y la belleza de la estéticas de las proporciones; son las formas puras como los cuadros de Mondrian los que piden por medio de pinceladas y colores sólidos, el regreso al equilibrio que se tuvo con épocas y movimientos anteriores.

 

El cuadro de Mondrian que inspiró la legendaria colección de YSL

 

El Mondrian de Yves Saint Laurent

Fue en invierno de 1965 cuando este diseñador de origen francés, rindió homenaje al pintor Mondrian, adaptando los principios de sus cuadros abstractos y armónicos a vestidos rectos de punto, ¿el resultado? éxito total, mujeres de las principales capitales de Europa y ciudades como Nueva York, adquirieron dicha prenda hasta agotar su existencia, mientras que la cruenta crítica alababa la visión que Yves poseía. Esta colección fue, es y continuará siendo valiosa por ser la primera en integrar un género dentro del Pop Art a la Alta Costura, y es que hasta su retiro, Yves continúo reinventando sus clásicos e innovando por medio del arte. Él marcó el comienzo de un nuevo concepto, creando vestidos de ciudad sofisticados que se convirtieron en inspiración para gigantes como Giorgio Armani, Ralph Lauren o Calvin Klein, además de que su colección inspirada en Mondrian, generó un sinnúmero de imitaciones que jamás fueron capaces de superar la versión original. 

 

El resultado final de la simbiosis arte-moda ideada por Saint Laurent

 

El orden del caos 

En palabras del exitoso consultor, Eric Bergère “es como si Saint Laurent hubiera escrito la gramática de la moda”, no sólo por las innovaciones que presentó dentro de ella, sino por mostrarle a una dura audiencia que la moda puede ser arte y el arte puede ser moda, siempre consciente de que el elemento más importante que puede tener un vestido, es la mujer que lo porta, buscando su practicidad y elegancia atemporal.

Yves Saint Laurent rindió homenaje al género femenino en todas y cada una de sus colecciones, alejándolo de la idea del sexo débil y presentándo a la mujer como un persona fuerte que se adaptaba con gentileza y determinación a un mundo lleno de cambios. Para este talentoso creativo, no existió un solo tipo de mujer, sino distintas y bellas versiones de lo que es la verdadera feminidad.