La Clásica Frescura De Andra Day

Una De Las Voces Más Poderosas Del Momento

Si eres fan de Amy Winehouse , Adele y Duffy o añoras las voces femeninas más clásicas del jazz y no has escuchado a Andra Day, tienes que correr a hacerlo ahora mismo. 

No por nada ha sido comparada con Eartha Kitt por su imperturbable confianza, con Amy Winehouse por su manera de cantar jazz clásico casi sin esfuerzo, con Billie Holiday por su facilidad vocal para alcanzar las emociones más crudas y con Adele por su rango y sensibilidad pop.1 Sin embargo, su álbum debut Cheers to the Fall está lejos de ser un tributo, motivo por el cual ya estuvo nominado a un Grammy por Mejor Album de R&B en 2016. 

Cada una de las 13 canciones que contiene es una experiencia en sí. El primer sencillo, Rise Up es una poderosa balada cuya interpretación también estuvo nominada a un Grammy este año. Y no es para menos. Basada en la historia de una mujer que cuida devotamente de su esposo cuadripléjico por el amor que le tiene y de la pareja que no se deja vencer a pesar de las adversidades del día a día (historia reflejada en el vídeo dirigido por M. Night Shyamalan), se ha convertido en el himno del movimiento Black Lives Matter. Tanto así que durante la Convención Nacional Demócrata, Andra interpretó el tema después de los discursos de algunas madres de color que han perdido a sus hijos en tiroteos en los que la policía estuvo involucrada. 

Sin embargo, y aunque se trata de una producción inspiradora en la que Andra refleja una transición personal, Cheers to the Fall es un trabajo lleno de versatilidad y movimiento en el que la estadounidense deja oír diferentes facetas de su prodigiosa voz. De hecho, la mayoría de las canciones son más bien una fresca fusión de jazz, blues, R&B, pop y en ocasiones hasta góspel y doo-wop. Mistakes incluso posee un sonido casi disco pero mantiene la esencia lírica del blues. Forever Mine es una canción dulce y divertida que podría haberse vuelto empalagosa pero que el virtuosismo y técnica de su intérprete convierten en un tema con mucha vida. 

Mis favoritas del momento son Red Flags y la irónica y desafiante canción que da título al álbum y que nos llama a darlo todo sin escuchar a los que nos desaniman, tengan o no tengan razón. Y es que la historia de cómo esta chica llegó a donde está verdaderamente merece que brindemos por su caída. 

Nacida en Washington pero criada en California, sabe lo que es levantarse de lo que ella consideró ‘el punto más bajo de su vida’. Como le contó a la revista Relevant2, a pesar de siempre haber estado conectada de alguna manera con su propia espiritualidad, desde su adolescencia se vio consumiendo drogas y alcohol, viviendo de manera exageradamente promiscua y egoísta y haciendo música solamente por su propia vanidad. En algún punto no tenía trabajo, estaba en bancarrota y dormía en el sillón de su mamá en un departamento pequeñísimo. Cualquier trato que llegaba a conseguir básicamente fracasaba. 

Fue entonces cuando se decidió a dejar de jugar y a dedicarse cien por ciento a ser la persona que quería ser. Le dijo a Dios: “Si tú quieres que esto sea lo que haga, lo haré. Si quieres que enseñe, seré profesora. Si quieres que mendigue en una esquina por ti, eso haré.” 

Afortunadamente para nosotros, Dios tenía el mismo plan que ella y poco tiempo después, cuando parecía que nada iba a funcionar, conoció a Stevie Wonder, quien eventualmente la presentó con Adrian Gurvitz, el productor de su álbum y coautor de buena parte del mismo. 

Por eso no te extrañará que incluso los temas que hablan de dolor y desamor en este disco tengan una luz que refleja a la perfección el momento que su autora está viviendo y con el que busca inspirar a otros a seguir su ejemplo.