Blackstar: el nuevo disco de David Bowie y lo que fue el Krautrock

Texto por Ben Magaña - @benjmgn

El sábado se develó que David Bowie lanzará su vigesimoquinto álbum, Blackstar el próximo 8 de enero, el cumpleaños del artista. El álbum consiste de siete temas grabados en The Magic Shop en Nueva York, en donde participaron un grupo de músicos de jazz detrás de Bowie, quienes realizaron los temas en el estilo krautrock. Consta de una duración de cuarenta y cinco minutos, y el Times de Londres remarcó que se trata de uno de los discos más extraños de Bowie hasta el momento. El tema homónimo será el primer sencillo lanzado del disco, el próximo 19 de noviembre, y ha sido seleccionado como el tema del programa británico The Last Panther. En la nota también apareció una cápsula en donde aparece una porción de la canción.

 

 

 

Monks eran un grupo de cinco norteamericanos estacionados en una base militar en Alemania Occidental. Formaron el grupo, abandonaron el ejército y con el tiempo alcanzaron suficiente reconocimiento en ese país para que Polydor Alemania los firmara y lanzaran su debut Monk Time en 1966. Fue un éxito rotundo, y se trató de un grupo que Alemania hizo suyo, ya que su fama jamás se igualó en ningún otro país. Su música tenía su raíz en el r&b y rock & roll de los 50, pero había sido alterada de manera idiosincrática, al nivel que se extendía mucho más allá que cualquier contemporáneo en términos experimentación estructural y estética, era una deconstrucción del garage rock. Las guitarras (utilizaban banjo también) y el teclado eran rudos, las letras iban de acuerdo a la misoginia predominante en el garage, y la insistente monotonía de sus ritmos, característica que los diferenció desde el principio. Todo esto marcó un enorme precedente, y elementos como los ritmos repetitivos y la experimentación estilística influenciaron la música alemana. Sin embargo, al año Monks desapareció, aunque su música siguió con la misma vigencia.

 

En la ciudad de Cologne varios grupos comenzaron a ejecutar una nueva línea musical que parecía tener mucho en común con los Monks; en particular, sus ritmos consecuentes. Kraftwerk fue el primero significativo, su debut apareció en 1970 y fue el álbum con el que se consolidó esta nueva escena. Kraftwerk fue el chispazo de este llamado movimiento, ya que poco después se enfocarían en los elementos electrónicos. Otro aspecto que Kraftwerk definió desde el inicio fue la postura casi robótica que ante todo estos artistas tomarían hacia todo, desde la programación de ritmos monótona hasta las letras faltas de cualquier pathos sentimentalista. Un año después aparecieron Can, Neu!, Faust, entre otros. Todos tenían un sonido muy original y peculiar. Dentro de las raíces de estaba el rock & roll robótico y callejero de The Velvet Underground, la extravagancia atonal de Frank Zappa y la eléctrica psicodelia de Jimi Hendrix; quienes junto a la sombra ya alemana de los Monks fueron el punto de partida del krautrock. Su función como genero artístico fue conciso e imprescindible, en menos de cinco años habían logrado trascender tierras germanas y alcanzar reconocimiento internacional, aunque este sería con la ayuda de David Bowie.

Melody Maker, la publicación musical inglesa le prestó considerable atención a los grupos que surgieron de Alemania Occidental, y le nombró al estilo krautrock, debido al insulto a la gente de este país. Bowie mientras tanto se había convertido en superestrella gracias a su etapa de Ziggy Stardust. Para 1974, Bowie se había desecho del grupo con el que alcanzó el estrellato, había armado otro grupo en donde más de tres cuartas partes eran afroamericanos. Utilizando Philadelphia –en donde imperaba una escena radiante de R&B en ese entonces– como base, grabaron Young Americans, LP en el que Bowie utilizó el R&B de esa ciudad como trampolín hacia lo que él llamaba Plastic Soul, una música en la que la intensidad solo era insinuada. Bowie puso en práctica la metáfora del hielo haciéndose pasar por fuego. Young Americans ofreció Fame, tema que fue un monstruoso éxito para Bowie en 1975, año en el que protagonizó su primer largometraje The Man Who Felt To Earth, dirigido por Nicolas Roeg. Luego de interpretar de nuevo el papel de un extraterrestre, Bowie estaba sumamente inmiscuido en una adicción a la cocaína, y permaneciendo en Los Angeles al terminar rodaje, reunió a sus músicos para grabar nuevo material. En el otoño entraron al estudio y grabaron lo que se considera la más obra de Bowie con la influencia de krautrock hasta el momento, Station to Station. Fue también para este disco (y tema) en donde por última vez Bowie creo un alter ego, the Thin White Duke (el blanco y delgado Duque) mencionado en la letra de la canción homónima.

 

 

 

Dentro de la demencia causada por los narcóticos, Bowie estaba muy interesado en los temas de las estaciones de la cruz de Jesucristo, el ocultismo de Aleister Crowley, las nociones súper-humanas de Fredrich Nietzsche y el Kabbalah. Todo esto marcó sus letras y su mismo estilo de vida, vivía en pánico y paranoia. Su consumo de cocaína era tal que su alimentación era ya escasa y su salud débil. No obstante, la música que Bowie trabajó con su banda era un nuevo híbrido, una versión vívidamente funky aunque siguiendo el inconfundible patrón del krautrock. Sus músicos para este punto eran ya conocedores de esta música europea, y la casi alquimia que lograron en los estudios Cherokee de Hollywood en esos últimos meses de 1975 fue la consagración de Bowie como el más contemporáneo y vanguardista de sus rivales ex glam rock. Grababan por días y días sin parar. En 1976 Bowie se embarcó en una exitosa gira mundial detrás de Station to Station, la cual al terminar abandonó Los Angeles para irse a vivir a Europa por los siguientes dos años. Viviría en el país de sus entonces ídolos, en Berlín y ahí grabaría su material posterior, el que fue una extensión de facto del “Krautfunk” que Bowie inventó en Station to Station, agregando elementos más pioneros como sintetizadores, beats electrónicos y secuenciadores. Fue la imprevisibilidad de Station to Station, su visión y combinación de partes tan contradictorias lo que lo ha sostenido como la real culminación del krautrock en general, su clímax. 

 

 

 

 

 
Ansiosos esperamos el nuevo material. Juzgando solamente por lo que se escuchó en The Last Panther, se trata de un sonido nuevo para Bowie, ha regresado a su estrategia de mezclar elementos disparatados para crear un meticuloso monolito. Echar a la mezcla beats minimalistas, cantos gregorianos, guitarras resonantes y su icónica voz ya añejada. Solamente se apreció un minuto, pero con eso se podría deducir que este viejo krautrockero está listo para ser visionario de nuevo.