El hip y el hop, un universo dividido.

El hip hop ha dejado de ser un género para unos cuantos gracias a la transformación que ha vivido en la última década.

Pocos géneros tan ricos históricamente como el hip hop. Durante los años ochenta fungió no sólo como un ritmo fresco y transformador de nuestra forma de entender el mundo en occidente, sino que además era vocero de muchas inquietudes juveniles, sobre todo de aquellos que vivían en los barrios o ghettos. Durante los noventa y principios de los dosmil, se transformó hasta llegar a niveles insospechados: se fusionó con el rock, dejó de ser un ritmo exclusivo de los afroamericanos y contagió por igual a punks que a férreos amantes del metal. Sin embargo, fue a partir de mediados/finales de la década pasada que presentó una de sus transformaciones más interesantes, pues se bifurcó claramente en dos caminos: aquellos que apostaban por la sofisticación del género, sobre todo en lo concerniente a la producción; mientras que, por otro lado, se encontraban quienes eran fieles a la vieja escuela de sonido rapero. Dos nombres asaltaron el mainstream estadounidense (y por ende, el de occidente) y llevaron a las rimas y el ritmo a las grandes arenas, el prestigio y el lujo: Jay-Z y Kanye West.

Gil Scott Heron, músico y poeta considerado como uno de los padres del rap. Fuente: pinterest.

 

Ellos dos lograron fusionar de manera genial el pop, el R&B y pedazos de la cultura general con el hip hop. No obstante, su apuesta nunca fue seguir la tradición, sino transformarla: Jay-Z empezaría una nueva forma de concebir al rap en el 2003 con su Black Album, mientras que Kanye finalizaría lo empezado por su compañero con esa obra monumental llamada My Dark Twisted Fantasy. En ambos álbumes se nota un esfuerzo por hacer que el hip hop llegara a nuevos terrenos y nuevos públicos, pero sobre todo, a una nueva concepción de sí mismo como género musical. Tras ellos llegaron nuevos nombres, como Pharrel Williams o Drake,  quienes simpatizaban con esa nueva forma de entender el hip hop. Al mismo tiempo, otro grupo de raperos cimentaban su propio imperio, basados en la idea del regreso a la raíz. ¿Sus nombres? Kendrick Lamar y Odd Future. El primero apostaba por contar esas viejas historias del hood, la cotidianidad, todo lo que vive un adolescente afroamericano en su acontecer diario. Al tiempo, los miembros de Odd Future se mostraban como herederos directos de la pandilla, del grupo de amigos que se dedica a rapear: una versión moderna del viejo Wu Tang Clan. De este colectivo surgieron tres artistas que hoy son fundamentales: Tyler The Creator, Earl Sweatshirt y Frank Ocean. Este último, al empezar su camino solista, decidió abandonar la melancolía por los clásicos que tenía en colectivo y se acercó al sonido planteado por Kanye y Jay-Z, donde la sofisticación pop va de la mano con los versos rimados. Por otro lado, Tyler y Earl mantuvieron esa línea inicial: el retorno a la raíz, la utilización de versos sustanciales, de decir algo por y para la comunidad. Lo curioso es que todos los sujetos mencionados ahora son parte de un mainstream igualitario, aunque se mantengan por discursos distintos. 

 

Kanye West y Jay Z, fuente: Pinterest


En este 2015, el hip hop domina no sólo los charts, sino la atención de los especialistas y el público en general, pues esta división en la manera de entender el género nos ha regresado, sin la violencia del pasado, claro está, a lo que representaban en su momento la East Coast vs el West Coast: dos maneras opuestas de concebir un mismo universo. Este año, todos han hecho su declaración de principios: Drake ha encontrado su voz en el canto mucho más que en la rima, sobre todo por su utilización del pop y el soul, sin embargo entregó un muy sólido disco de hip hop. Tyler The Creator decidió abrir su sonido tradicional, pues hoy incluso colabora con Kanye West en una canción de su más reciente álbum, el cual ha dividido a la crítica, ya que muchos lo consideran una obra menor, mientras otros han catalogado al mismo como un paso evolutivo hacia nuevos horizontes. Por su parte, Earl Sweatshirt se volvió más radical y minimalista, mucho más personal en sus versos y más visceral al momento de rapear, hecho que lo ha llevado a tener cierto distanciamiento con su otrora compañero de batallas, Tyler. Por último, el rey indiscutible de lo que llevamos del 2015, Kendrick Lamar, nos regaló una obra fundacional, uno de los mejores discos de los últimos 10 años, un álbum que desde ya está en la categoría de los clásicos, pues con To Pimp a Butterfly, logró darle voz a las nuevas inquietudes y problemáticas de los afroamericanos, al tiempo que rindió un homenaje no sólo a las raíces del rap, sino a toda la música perteneciente a su cultura.

 

Odd Future Wolf Gang Kill Them All. Fuente: Tumblr.

Dentro de pronto podemos escuchar lo que nos tengan que decir Frank Ocean y Kanye West. El primero parece que seguirá en la línea de lo que logró en Channel:Orange, es decir, una especie de hip-pop mezclado con soul y R&B. De Kanye hemos escuchado un par de canciones aisladas que nos hacen pensar que será una obra mucho más cercana a Twisted Fantasy que a su disco anterior, Yeezus. De suerte tal que mientras Jay-Z trata de transformar la industria musical desde su faceta como empresario, los citados, están en pie de guerra por hacer el mejor hip hop desde sus trincheras.

 

Kendrick Lamar bebiendo un vaso de leche. Fuente: Tumblr

 

Y usted, ¿con cuál se queda?