Slow Magic: el amigo imaginario

Cuando era pequeño aprendí que tener amigos imaginarios era cuestión que conduce a la locura. Preguntas frecuentas como ¿Con quién hablas? ¿A quién ves? ¿Por qué no socializas con los demás? Eran el pan de cada día; al final del día mis amigos imaginarios desaparecieron o tomaron forma humana.  El día que empiezas a ser uno mismo con tus amigos imaginarios se crea magia lenta expresada en música.

 

La primera vez que llegó este ser imaginario en especial  fue por mi persona favorita en todo el mundo y la primera impresión que dejó en mí fue de escalofríos y emoción, así como el primer beso. La sorpresa que me llevo al saber que es un ente con máscara de lobo y luces de neón me hace pensar y admirar en su creatividad no solo en la parte musical, el joven músico entra en comunión con sus amigos y creaciones imaginarias, logrando todo un soundtrack para los últimos días del verano y prepararnos para los vientos de otoño

 

El joven lobo musical regresa con un nuevo disco que lleva por nombre How To Run Away, segundo disco en su carrera en el cual destaca el hilo conductor creado por sintetizadores que abrazan el constante ritmo de las percusiones. A comparación de Triangle, su primer disco, este nuevo disco está más elaborado, incorpora otros instrumentos como guitarra y piano y la estructura de las canciones, así como el orden de las mismas, está sumamente calculado; el lobo está en acecho y definió a la perfección sus presas.

 

A medida que vamos entrando al disco sentimos como se mimetiza con los vientos de otoño; esos aires que llevan melancolía cobijada en frio. Ojo, no estoy diciendo que debamos deprimirnos con el disco, al contrario, How To Run Away nos invita a quitarnos la melancolía (a ratos) con baile y felicidad. Todas las creaciones imaginarias bailan en círculo y entran en estado de trance, la voz se encarga de llevarnos a escenarios nunca explorados y los sintetizadores logran que no nos perdamos en el mundo terrenal. ¿Dejar a los amigos imaginarios desaparezcan? Para nada, conocí a uno y muy bueno que logra transportarme a universos infinitos. Su nombre: Slow Magic.