NARCOS LLEGA A NETFLIX

 

Hace dos años la llegada de House of Cards anunciaba lo naturalmente inevitable. De la noche a la mañana y de la mano de David Fincher, Netflix se posicionó en la competencia de las series, un mercado cada vez más popular y redituable, dándole nuevos aires a la forma de realizar televisión, elevando la barra de calidad pero, principalmente, la complejidad y profundidad temática de la misma, brindando al público contenidos que, además de novedosos en su concepción, también innovaron en la forma de ser consumidos. 

 

Desde entonces, series como Better Call Saul, Orange is the New black, Marco Polo, Lillyhammer, Wet Hot American Summer: First Day of Camp y hasta la serie mexicana Club de Cuervos, entre algunas otras, han llegado a sacudir el modo, la forma y el fondo de esas historias que, no por estar destinadas a ser vistas en la pantalla chica (en ocasiones hasta pantallas miniatura de tablet o smartphone) deben carecer de una factura digna también de una pantalla grande. Y Netflix lo ha entendido bien desde el inicio. Ya que ha contratado no sólo actores sino también escritores y directores cuya trayectoria en cine aporta una grandilocuencia estructural que, con el tiempo que una entrega episódica brinda, da espacio para que el drama se desarrolle a detalle y con un ritmo holgado que, en el caso de historias como la retratada en su nueva serie Narcos, da pie a una disección más reveladora y satisfactoria de la misma.

 

Inspirada en el ascenso al poder del emblemático narcotraficante colombiano Pablo Escobar (el siempre genial Wagner Moura), Narcos acertadamente arranca poco tiempo atrás de su meteórico empoderamiento social, cultural, político y mediático (contando la ruta de la cocaína y su llegada Colombia luego de ser erradicada en Chile por un Pinochet apoyado por los yankees). Aprovechando el amplio lienzo que sus 10 episodios le dan, para así contextualizar una historia que, conforme nos adentramos en ella, adquiere la épica escala que la vida de un personaje tan larger than life requiere al ser contada y analizada.

 

Es así que el director brasileño Jose Padilha (Tropa de Élite) no sólo nos brinda el relato desde la perspectiva del sicario, sino también desde la de los dos agentes de la DEA que iniciaron su cacería (Boyd Holbrook y Pedro Pascal). La serie con una narrativa apoyada en excelentes y dinámicos montajes cuyo voice-over de inmediato nos remite a Goodfellas, la principal inspiración y referencia cinematográfica e Padilha. De esta manera, Narcos pone nombre y rostro a muchos de los personajes que suelen ser ignorados en otros trabajos enfocados en contar la misma historia, pero no por ello menos elementales en el desarrollo de la misma.

Es precisamente gracias a estos personajes secundarios (interpretados maravillosamente por un ensamble de actores multi nacional y de primer nivel) y al amplio espectro que el formato serial le da que Narcos se permite expandir el universo que habitó Escobar. La serie se toma el tiempo de explorar la intrincada red de corrupción detrás, no sólo de la vida del capo, sus benefactores y sus beneficiarios, sino también de las propias instituciones que suponían rastrearlo y capturarlo, revelando así la complejidad y el impacto que un personaje de su talla. Y todo para un resultado de un retrato exacerbado del mismo, en gran medida gracias al increíble trabajo de Wagner Moura (Tropa de Élite, Elysium) quien, como Escobar, nunca cede ante la tentación de mostrar al personaje como un excéntrico loco y violento, sino como el visionario criminal que fue, así como la disciplina, el ingenio y la frialdad que su empoderamiento requirieron.

Y es que, a pesar de tener frente a nosotros la historia de un personaje cuya escala rebasó el escrutinio público, llevándolo a formar parte elemental e incluso venerada por algunos en la Colombia de los 80’ (los noticieros locales lo presentaban como el Robin Hood de la época), Moura y Padilha nunca sucumben y mantienen a Escobar y al agente Steve Murphy (Holbrook, también a la altura) como personajes aterrizados, permitiéndonos conectar con ellos (ahí el trabajo de los dos actores principales es esencial, a pesar de que el acento brasileño de Moura ocasionalmente se cruce en el camino). El público se involucra en la historia.

Gracias al estilo documental que la cámara de Padilha y el detallado retrato de la época –los sets, los vestuarios y la música no le piden nada a las mejores biopics hollywoodenses–, sin duda posicionan Narcos como la next best thing en salir de la cada vez más productiva empresa de streaming.

 

 Estreno mundial: Viernes 28 de Agosto en NETFLIX.

 Por Gonzalo Lira Galván / @gonyz