Pellejos, Pura Morralla de Amor

La primera vez que supe de Pellejos fue en la cochera de un amigo, acababa de llegar a la ciudad y no era tan familiar con las bandas del circuito local, todo empezó con un póster en el que se leía: "En México se respeta el peinado, la cabeza no".  La frase me pareció risiblemente acertada en dos aspectos, es más fácil que te respeten por cómo estás peinado a que lo hagan por cómo piensas y porque también estábamos en una época en la que la situación del país hacía posible que le cortaran la cabeza a alguien sin siquiera despeinarlo, al final del póster también se leía www.pellejos.com

 

Aquí el poster en la cochera, entre otros cuantos más. Foto de celular, obviamente.

 

Después de encontrarme el antes mencionado póster en dos o tres casas más, decidí teclear la dirección web para saber qué carajos era Pellejos. Error 404, seguía sin saber qué era Pellejos. Un par de días después, como la canción de Mecano, la fuerza del destino me hizo enterarme que Pellejos era una banda y que tocaban en un lugar del centro, de esos en los que te sirven cerveza asquerosa y caliente en vasitos de plástico, pero programan cosas tan buenas que igual vale la pena irte a meter ahí.

Lo último que me imaginé fue ver a una banda de señores, tampoco que fueran tan buenos. Desde el momento en que abrieron con "El Gas" quedé fría, era blues, muy bien ejecutado pero la lírica que transmitían canción a canción era la protagonista de la historia. Es difícil escuchar a una banda de blues que no aplique la apropiación cultural–principalmente porque el género es algo que nació del dolor, inconformidad y relatos de vida cotidiana de la escalvitud de la gente de color en el delta del Mississippi y pues digamos que en México, como que no, ¿verdad?– y Daniél, Marianito, Esteban, et.al, lo habían logrado. 

Lo que escuché esa noche fueron historias cotidianas en jerga mexicana. Desde cuando alguien te trae boba y nomás te da morralla de amor, sexo y amor con muñecas inflables, hasta el grito del señor del gas. Era como una lotería lírica de doble sentido con historias salidas del Alarma. Tiempo después seguí explorando las canciones de Pellejos y me di cuenta que no todo era blues, también son rock que a veces hasta me recuerda a Nick Cave. 

Platicamos con ellos sobre Soy Cavernas, el nuevo material que la banda lanzó este 17 de julio vía Terrícolas Imbéciles:

 

¿Qué hacen cuando no tocan en Pellejos? 

Casi todos somos artistas visuales, pero también hay un ajustador de seguros.

 

¿Cómo fue que se juntaron para armar esta banda? ¿Qué esperaban lograr haciéndolo?

La verdad no esperabamos nada, siempre nos ha gustado el rock y pues nos juntamos como amigos para entrarle al rock y aquí estamos, la meta es pasarla bien tocando rock.

 

¿Me pueden platicar sobre Soy Cavernas? Pude escucharlo ayer que me lo mandaron y el sonido está muy diferente a sus materiales diferentes.

Si, pues, es cosa de evolución. Ya llevamos mucho tiempo juntos y el tiempo nos ha hecho volvernos mejores músicos y esta vez todo salió natural, queríamos que fuera un disco de amor pero al final salió lo que escuchaste, algo más cargadon a lo que pasa en México hoy en día. La verdad es que no seguimos líneas, tocamos nuestras cosas lo mejor que podemos.

 

Lo que más me gusta de ustedes son sus letras, satíricas y atinadas. ¿Cómo las desarrollan? ¿Piensan mucho el mensaje que quieren escupir?

No, como con la música no es nada elaborado. Son historias cotidianas–porque ya chale con las canciones de amor–, cosas que pasan en el país y ya nadamás las contamos de manera irónica y con mucho humor negro. 

 

¿Entonces su objetivo no va tanto de soltar un mensaje crítico? 

Si vives en México, sabes que todo es cagadero y es imposible no tener una opinión al respecto, hasta la señora de las toritllas te puede soltar algo bueno si le haces la pregunta correcta. Entonces, en Pellejos sólo comentamos nuestro sentir al respecto de vivir en el país más pinche tranza y corrupto de todos.

 

¿Qué sigue para Pellejos?

Tocar y tocar. 

 

Ya puedes comprar Soy Cavernas en Terrícolas Imbéciles y si prefieres escucharlo antes de hacerlo, dale play abajo.