Se hace puentes al andar: Gilluis Pérez

«Es triste, emocional, nostálgico diría yo, pero estar lejos de mi país, comida, amigos, clima; me hace verlos como tesoros.»

 

Migrar como un mecanismo de supervivencia. Moverse para vivir, para tener una mejor vida, vencer retos, crecer y cumplir sueños, para tener oportunidad. Abrimos esta sección para conocer las historias de personas que dejen atrás su ciudad, familia y una vida; para retarse y buscar un nuevo camino. ¿Cuál es tu historia?

 

Gilluis Pérez, actor boricua que llegó a Nueva York en 2016. Forma parte de uno de los programas más reconocidos en los Estados Unidos, “The Actor’s Studio Drama School”. A menos de cumplir un año, en una sola semana durante el mes de mayo, este se presentó en el Film Society of Lincoln Center, trabajó en su primer off-broadway y fue firmado para representación en Nueva York. Durante su trabajo en Puerto Rico ganó el Premio de La Audiencia en el Puerto Rico Queer Festival dos años consecutivos por Sin Filo (2013) y El Florista (2014).

 Foto por Gabriel Rubiñán

 

 

 


 

 

 

Creo que de las primeras películas que recuerdo que vi de niño fue E.T. Esta película me llevó a esa realidad creada por la imaginación, me movió mucho emocionalmente y aún me hace llorar de la misma manera. Mi madre es la responsable de yo ser testigo de esta película y de un gran repertorio de películas que tampoco creo que debí haber visto de niño. Supongo que a los 6 años me relacioné con el personaje de Elliott, fui un niño bastante solitario, de mucha imaginación y soy muy sensible. Y ahora de adulto a veces me siento como "E. T.", en Nueva York. Cuando me mudé a esta ciudad sabía que sí, iba a ser difícil, que si mantenerse…, que el dinero…, que la comida…, los contactos…, la soledad. Pero a la misma vez como artista no podía ignorar el hambre de explorar este proceso y sentarme con la soledad. De los retos más grandes fuera de lo que es Nueva York, que experimento día a día, es el reto de la distancia. El estar lejos de mi familia, de mis seres queridos. Que es de las motivaciones más grandes en seguir entregándome a este arte. Es triste, emocional, nostálgico diría yo, pero estar lejos de mi país, comida, amigos, clima; me hace verlos como tesoros. Para mí son tesoros, como les escribo en mis diarios. Con ellos puedo sobrellevar la mayoría de mis días y como actor los honro en mi trabajo. Siempre que tomo algún personaje desde que entré a The Actor’s Studio puedo cargar con estos tesoros en mi bolsillo emocional y me ayudan a darle esencia al personaje que esté descubriendo. Nosotros como artistas necesitamos conectar, somos seres sensibles y llenos de empatía, por eso nuestro arte, nuestra voz, nuestra esencia es más conectada con el presente. Así es como creamos, y estamos aquí para lograr ser escuchados, porque siempre tenemos algo que decir, por que perseguimos nuestra realidad, sea cual sea. Ya sea recibiendo llamadas de tu agente para que asistas a audiciones, comprándote un pedazo de pizza de 1 dólar que están en todas las esquinas, estando en un set de filmación, haciendo tu laundry y repasando líneas a la misma vez, estrenando en el Film Society of Lincoln Center con una película que filmaste a menos de un año de estar viviendo en NYC, pensando si quedarte en tu cama viendo películas en tú único día libre o saliendo a ver una obra en Broadway. Cualquiera de las anteriores que sea tú realidad lo importante es presenciarla, estar vivo y existir en el momento para ello. Pero podría decir que me levanto todos los días de la semana alrededor de las seis de la mañana, dónde usualmente la noche anterior pude dormir menos de cinco horas. Todo por haber llegado tarde a mi apartamento, de haber estado leyendo alguna obra, de un ensayo, de una audición o que desafortunadamente, el tren iba lento. La realidad es que, el no estar consciente a lo que me estaba metiendo. Llegar a vivir en la ciudad de Nueva York creo que es el riesgo más grande y más bonito en el que estoy. A pesar de la cantidad de personas que hay en esta ciudad, trabajando, buscando oportunidades, sobretodos personas solas, tratando, descubriendo, explorando y sobreviviendo, son humanos que simplemente se unen para entenderse y seguir adelante. Como actor es de las cosas que más he agradecido al estar aquí, que puedo conocer la condición humana en su diversidad y poder observarla a diario, por ejemplo, en el tren. Juro que es como comerse un plato de tu postre favorito. También recomiendo no tirar líneas de una escena o ensayar un monólogo en el tren. Esto es lo que yo quiero como artista, más allá que un trabajo, sino una experiencia de vida. La forma más clara y hermosa de descubrirse uno mismo. A veces reflejándote en otras personas, mostrando empatía, amabilidad en una ciudad tan ajetreada. Todos van tras algo, con prisa y sin mirar atrás. Yo siento que a veces puedo encajar y camuflajearme fácilmente entre la multitud, pero hay que ser sincero sólo por momentos, no siempre…porque no es quien soy. Pero ¿y quién soy? Yo sé que amo mi isla y mi gente, yo vengo de un pueblo al sur de Puerto Rico, llamado Ponce. Mi identidad y mi cultura es mi segunda regla en los días de Gilluis. Eso soy, de dónde vengo y como me crié y absorbí, a eso iré. Siempre recibo críticas de estirarme como actor y sobre la capacidad que tengo de hacer personajes más allá de los que pienso. He dicho que los que venimos de otro país a ciudades como Nueva York, tenemos de por sí, una esencia que nos caracteriza; calor humano y como latinos, hispanos, caribeños, tenemos una sensibilidad más fuerte. Recuerdo que de las primeras semanas que llegué a NYC, conocí a una chica, muy simpática. En un segundo encuentro, cuando la fui a saludar le di un beso en la mejilla y se quedó perpleja. Somos muy buenos amigos, pero me dio a entender que de dónde yo vengo, el amor de amistad, el amor de hijo, de hermanos, de nieto…por decir en la forma que sea que venga es parte de quién tu eres. Desde ese momento sin faltarme el respeto, decidí aceptar el hecho indiscutiblemente y abrazar aún más de dónde vengo y quién soy. Por ejemplo, como no sé…ir a supermercados y tiendas, aun sintiendo que empleados me persiguen porque suponen que por mi apariencia física o de dónde soy, puedo ser capaz de robar. Definitivamente en esta industria, he visto grandes como Javier Bardem, Miriam Colón, Raúl Juliá, Zoe Saldaña, Benicio Del Toro, Penélope Cruz, Gael García Bernal y muchos más, que mostraron su guía con su arte. Sirven de inspiración y sobre todo de esperanza para ser yo mismo. Nosotros como latinos, hispanos no tenemos nada que robarle a nadie, somos seres puros, artistas que nuestra lengua o acento no nos representan pero nuestra cultura sí y es de cada uno de nosotros. Ese soy, esa es mi receta, mi familia si no presente, en la mente, headphones, compromiso, disciplina, mucho corazón y quererse a diario. 

- Gilluis Pérez