¿Por qué el 2015 puede convertirse en el mejor año musical de la década?

El siglo XXI cumple 15 años. Para celebrar, ha decidido albergar un sinfín de obras y sucesos que marcarán a la música para siempre.

El nuevo milenio nos ha regalado diversas obras fundamentales, vitales y trascendentes para entender el mundo en el que nos movemos. Sin embargo, ningún año del mismo había resultado tan emocionante para la música como el 2015. Y es que, a poco menos de haber cumplido su primer trimestre de recorrido, ha presenciado la gestación de varios discos geniales y fundamentales, así como un par de clásicos instantáneos (más los que se acumulen).

El primer álbum deslumbrante del año fue Panda Bear Meets the Grim Reaper, obra de Panda Bear, integrante de Animal Collective. Lleno de capas y texturas, con ritmos lo mismo hipnóticos o bailables, sampleos a Debussy y Tchaikovsky, más una voz fantasmal, este disco es una de las mejores manifestaciones de pop psicodélico de las que se tenga memoria. Una pequeña obra maestra. 

Poco después, una figura clave de la música contemporánea, nos regaló otra joya. Vulnicura, creación de Björk, voló la cabeza de propios y extraños: un canto desgarrador (todas las canciones hablan, de alguna u otra manera, de su reciente ruptura amorosa con el artista visual Matthew Barney) que, durante sus 9 tracks, busca sanar el alma de quien lo interpreta. La oriunda de Islandia nos deleita con sus ya míticos arreglos de cuerda que, fusionados con la música electrónica más avanzada (gracias a la ayuda del venezolano Arca y el inglés Haxan Cloack en la producción), representan una de sus mejores invenciones a la fecha. Un imprescindible en toda colección que se respete.

No obstante lo anterior, la mayor sorpresa del año la ha dado el rapero Kendrick Lamar. Su disco To Pimp a Butterfly no sólo resulta el más sólido y arriesgado de los ya mencionados, sino que es, para muchos especialistas, un nuevo paradigma de la música de color. Lamar rinde homenaje a sus raíces en esta obra sin igual: jazz, soul, R&B, hip-hop e incluso ciertos dejos de un pop a la Beyoncé, se mezclan para otorgarnos un referente para futuras generaciones. Y es que To Pimp a Butterfly juega ya en la misma cancha que obras fundamentales como What’s Going On de Marvin Gaye o It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back de Public Enemy. Así de grande, poderoso e impresionante resulta el universo sonoro de Kendrick. Un disco que apunta no sólo a ser el favorito de todas las listas recopilatorias que tendremos en diciembre, sino uno de los mejores de la década.

Además de estos, el 2015 nos ha traído otras grandiosas grabaciones como No Cities to Love de las legendarias Sleater-Kinney, If You’re Reading This It’s Too Late de Drake, I Love You, Honeybear de Father John Misty, I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside de Earl Sweatshirt, Carrie & Lowell del genio Sufjan Stevens, Jenny Death de Death Grips y debuts impresionantes como los discos homónimos de Natalie Prass y Viet Cong. Por si esto no bastara, pronto podremos escuchar las nuevas creaciones de Violent Femmes, Antony and the Johnsons, Chance The Rapper, Frank Ocean, Kanye West, Deafheaven, Grimes, Joanna Newsom, PJ HarveyRadiohead, Run The Jewels, Laura Marling, Band of Horses, The Libertines, The XX, Tame Impala y hasta Rihanna, Adele, Sky Ferreira y Britney Spears.