Freestyle On Da Street

Macarena Díaz y Luca Caimmi, bailarines de Argentina e Italia, nos cuentan cómo es encontrar tu propio estilo de baile, animarse a mostrarlo sin límites en la calle, y no cansarse nunca de buscar y aprender.

Maca Díaz

“Siempre digo que hay dos lenguajes universales: los besos y la danza. En todas partes del mundo, no hace falta más que vibrar con la música para conectar con el otro”, asegura Maca Díaz, bailarina profesional argentina, coreógrafa de Miss Bolivia, docente y experta en Hip Hop Freestyle. Desde los cuatro años se formó en toda clase de danzas, pero hoy, con 26, elige investigar profundamente este estilo y llevarlo a otros espacios, que trasciendan el salón con espejo y barra tradicional. “La clase puede ser muy útil para adquirir herramientas y entender el movimiento antes de dejarlo ser libremente, y animarse a bailar donde sea cuando lo sientas”, y por donde sea, realmente se refiere a donde sea, ya que de eso se trata el Street Dance: bailar en plazas, en estaciones de subte o en centros culturales. Adueñarse del momento, del espacio, de lo que esté sonando, dejar que el alma use el cuerpo como vehículo, se transporte, y haga transportar a quien justo esté cerca. “En lo personal me animé a bailar en cualquier lado viajando. Mi cuerpo pide a gritos expresarse y muchas veces no tengo una clase cerca o un profe amigo, entonces empecé a bailar en cualquier lugar. Y qué bueno que me pasó esto, porque entendí mi movimiento y mi arte desde otro lado, y se amplió mi búsqueda para siempre”, cuenta.

Hay quienes lo llaman flow, quienes brillo, otros groove, soul, swing o rock. De alguna manera estos conceptos representan lo mismo: encontrar tu verdadera voz y expresarla genuinamente. Pedirle prestado un poco a cada estilo, y jugar, entre pasos de danza contemporánea y cha-cha-chá, dejando al descubierto quien realmente sos, y no quien decís ser. Regalar instantes de precisión.

Maca en un show de Miss Bolivia    

Desde el otro lado del planeta, Bboy Luca –italiano radicado en Barcelona, también de 26 años y miembro de Legacy Dance Company- comparte la misma pasión por tirar pasos en público. Y aunque le fascine entregarse al Break Dance y al Freestyle, aclara que no siempre es fácil arrancar a hacerlo: “Bailar es la expresión más profunda de vos mismo, lo más íntimo. Cuando bailas las personas entienden quién sos de verdad, no te podes esconder, porque cuando lo intentas el movimiento sale mal”. Y esa exposición, explica, es la que al mismo tiempo tanto enriquece a quienes se animan. “El Street Dance significa compartir a 360 grados, no existen muros. Estás rodeado de otros bailarines o de personas que paran a mirarte, y eso te ayuda a conocerte a vos mismo desde el interior. El camino es largo pero, más bailas por la calle, más seguridad ganas. ¡No existen espejos para mirarte! Los ojos de quienes te miran se transforman en ellos. Es como si ganaras la capacidad de mirarte desde afuera”, piensa Luca, que a los 10 años vio en televisión algunos chicos dando vueltas por el suelo y, sin saber bien de qué se trataba ni cómo se llamaba lo que estaba viendo, le dijo a su mamá que era eso lo que quería hacer. Recién ocho años más tarde encontró un lugar para empezar a entrenarlo; hoy sigue los pasos de Bboy Luigi, y considera a la película Beat Street (Stan Lathan, 1984) un patrón clave de esta escena.

Bboy Luca    

Si bien ambos exploran la danza callejera desde lugares diferentes, los dos lo hacen con el mismo nivel de compromiso. Maca, que admira a la coreógrafa Parris Goebel y se declara fan de la música Old School, como la de Lauryn Hill, Prince o Missy Elliott, anima a quienes tengan ganas de investigar su propio potencial, por diversión en primer lugar: “Romper con nuestros miedos es una sensación fantástica, lograrlo es todo un proceso. En este estilo se trata de ser auténtico, no seguir un estándar, una forma, un cuerpo o una línea”.

Bboy Luca, dance at dawn.

Bboy Luca