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    In Real Life: Desyunamos en el Waldorf Astoria

    by Carolina Malis 2015-04-04T21:29:00-04:00

    Desde el momento en que recibí la invitación a disfrutar y conocer el afamado Sunday Brunch del Waldorf Astoria en New York estuve transmitiendo a mis amigos y cercanos al respecto. No sólo por las icónicas escenas cinematográficas que han sido grabadas ahí o porque el nombre “Blair” se viene inmediatamente a mi cabeza cada vez que lo nombro, sino porque durante el tiempo que llevo viviendo aquí, he pasado por fuera cientos de veces pensando en lo maravilloso que debe ser pasar una noche en una de sus habitaciones, comer en uno de sus restaurantes o pasar un día en su Spa. Pues bien, no he logrado el pack completo pero al menos tuve la oportunidad de sentarme en sus comedores y disfrutar de un Brunch Buffet de lujo - recordemos mi fanatismo por el brunch - para comenzar el domingo con el pie derecho (y el estomago lleno).

    Debo partir por reconocer que es la primera vez en mi vida que entro a un hotel de lujo para algo distinto que pararme en el hall y observar maravillada, así que pueden imaginar mi sentimiento. Desde lo ridículamente extasiada por los baños hasta las ganas de fotografiar cada minúsculo detalle del comedor - por suerte fui con alguien que se unió a mi éxtasis. Así que en ayunas y con ganas de darle a mi estómago el banquete de su vida fuimos recibidas en el brunch a las 11 AM.

    Entonces ahí estamos, luego de ser escoltadas a nuestra mesa, frente a un banquete del que por supuesto no quiero perderme nada. Desde pescados y jamones, pasando por la mesa de los panes, los dumplings, las ostras, la langosta, el caviar, los camarones, los omelette -hechos especialmente para tí por un chef frente a tus ojos - los acompañamientos, las ensaladas y las frutas hasta el final del túnel donde te esperan cientos de postres y una fuente de chocolate.

    “Probemoslo todo¨ es el lema de la velada. Sacando un poquito de cada cosa efectivamente lo probamos casi todo, partiendo por la tradicional ensalada Waldorf - manzana, nueces, repollo, apio y una salsa agridulce de la que intentaré conseguir la receta para replicar en mi cocina - y terminando con un catering de postres que incluía desde Pie de Limón hasta tiramisú y una fuente de chocolate. Lo mejor es que no hay apuro. En la mesa el café, el té y los jugos se rellenan una y otra vez haciendo el paso del tiempo casi imperceptible ambientado por la música de un piano de cola.

    Luego de 4 horas de disfrute absoluto y de sacar fotografías de manera incógnita intentando no parecer una groupie, damos por finalizada nuestra hazaña habiéndonos comportado bastante bien en comparación a lo que creíamos. Quizás la palabra buffet es la que inmediatamente hace que el cerebro se ponga en modo “aprovechemoslo todo”. 

    ¿Volvería? Quizás. Si bien todo fue maravilloso creo que es un Brunch que podría ser más aprovechado por alguien que disfrute del caviar, los pescados, los mariscos, la langosta y las carnes. Ni una de esas cosas son de mi gusto por lo que sentía que de cierta forma estaba desaprovechando lo que es la especialidad de la casa. Aún así es definitivamente un clásico imperdible, sobre todo si se está de paso por la ciudad o se quiere un panorama entretenido con amigos un domingo por la mañana/tarde.

    Tags: radar Comida InRealLife
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