Daniel Avery y la Lógica del Drone

La música es un ente intangible que se encuentra en constante cambio, así como la concepción que tenemos del tiempo. Sin embargo, hay ocasiones en que pareciera que todo transcurre más lento; es en este tipo de brechas temporales, que da la sensación de que las horas y los días estuviesen atados a periodos en que todo se detiene y donde nada puede alterar ese estado de sosiego que por momentos nos perturba y que hasta que en cierto punto, y sin previo aviso, retoma su curso natural; pero hay que aclarar que esto no es más que una mera ilusión que se puede ligar a los estados de ánimo o a cualquier estímulo que afecte la percepción de cada persona.

Esto mismo sucede en el terreno musical, y propiamente a los procesos creativos y de inspiración. Los períodos de estancamiento, son efímeros, y siempre cabe la posibilidad de explorar otros territorios que den pie a nuevas tendencias que hacen que el curso natural de las cosas, siga en orden. Al escuchar por primera vez a Daniel Avery - que probablemente haya sido hace un par de años, aunque no lo recuerdo muy bien - me vino a la mente esta reflexión, y empecé a pensar al respecto. Daniel es un productor del origen británico relativamente joven que ha tomado relevancia a partir de su disco Drone Logic (2013) donde conjuga elementos de house, dance club con atmósferas de ambient, todos estos tirando a hacia un paraje oscuro como ingrediente principal. Sin embargo, antes de esto ya estaba inmerso en el universo electrónico, mediante proyectos paralelos y otro tipo de colaboraciones. A pesar de su música parece estar ligada a la electrónica de club y a los terrenos del dancefloor, éste, ha referido en diversas ocasiones que los sonidos sintéticos en general, se pueden escuchar en todo tipo de escenarios, sin que esto afecte de forma significativa la manera en el escucha los percibe y mucho menos altere las sensaciones rítmicas que producen.

Lo que es interesante acerca de Daniel, es que a lo largo de los años, su sonido fue menguando hacia un panorama donde la exploración lo es todo y donde lo mantenerse en una línea recta conlleva irrelevancia. Esta es una de las realidades que permean el aparato sonoro actualmente, aunque algo muy importante que cabe aclarar es que esto no siempre es garantía de calidad, simplemente es una herramienta creativa que ayuda a generar interés en una sociedad donde ya se ha escuchado de todo, y donde hay que mantenerse en esa vorágine de fluctuaciones, para poder ser relevante.

 

Daniel se presentará próximamente en México bajo el marco de Festival Ceremonia; para aquellos que gustan de este tipo de sonidos, sin duda será un acto imperdible.