The Mud Howlers : Una diferente generación del rock

Es un hecho que en la actualidad la industria musical ha cambiado y, para que un grupo tenga éxito, éste debe de hacerse a la idea de que los tiempos en que llegaba un cazatalentos con un contrato millonario ya quedaron en el pasado. Hoy en día se debe de salir de la zona de confort para que sucedan las cosas. En el presente existen muchos grupos en México que aún tienen esta idea arcaica de rockstar, y es posiblemente una de las causas por las cuales la música del país no está tan presente en el resto del mundo. Pero existen excepciones y hay grupos que tienen el hambre de tocar más allá de los bares de su localidad, tal es el caso de The Mud Howlers, un grupo de Hermosillo, Sonora.

Para entender a esta banda es necesario conocer su origen, la cual tiene mucho que ver con lo que han logrado en sus escasos dos años. Participaron en el Rockampeonato de su estado, lo que los llevó a abrirle fechas a Molotov; fueron parte de un concurso cuyo premio era tocar en el festival estadounidense Bonnaroo —comentan a regañadientes que hubo un fraude ya que ganaron por la votación de la gente, pero se eligió a un grupo americano del cual dicen no recordar el nombre—, y hasta se fueron por sus propios medios al SXSW. Tenían 17 años cuando Nathan (voz, guitarra principal) y Charly (batería) se reunieron a tocar sólo por gusto, sin el objetivo de profesionalizarse.“En Hermosillo nadie hace una banda de rock and roll, nadie en la jodida vida se había lanzado en buen pedo a hacerlo enserio. No teníamos ningún compa o conocido, no era muy común para nosotros”, se sincera Charly.

Desconocían para qué lo estaban haciendo, pero era algo que querían hacer, por lo que agrega Nathan: “Desde que tocábamos en el sótano lo tomábamos muy enserio. Para cuando comenzamos a grabar no sabíamos nada, de hecho todavía no sabemos nada, y nos peleábamos las decisiones, eran de 'no, es que esa guitarra no, las influencias' y todo, estábamos ahí una hora, luego llegaban y nos decían 'oye, ¿y por qué se pelean tanto?', entonces el drive era de crear bien todo desde el principio”.

Para el año 2012 tomaron la oportunidad de tocar en el Rockampeonado de su estado y se presentaron ante cinco mil personas. Fue su primera presentación en vivo y se convirtió en la experiencia que les hizo darse cuenta que esto era a lo que se dedicarían. Incluyeron a Norberto (bajo, coros), hermano de Nathan, para comenzar a realizar una pequeña gira por parte de Estados Unidos acompañados de Volks, grupo que tenía en ese entonces Felipe (guitarra, sintetizador). “Fue una gira punk-rock. Nos subimos a una van, nos llovió y se mojaron los instrumentos, nos paró la chota un buen de veces y en un gig no había más que dos personas, pero nos la pasamos muy chingón”, me comentá un integrante de la banda.

Aunque no han quedado en el primer lugar en los concursos de música en los que han participado, sí han ido llamando la atención de diversas personas —como Tito de Molotov, que les produjo un tema— con su rock cochino, como lo definen ellos por la suciedad con la que cuenta. “Cuando estábamos grabando en Topetitud con Tito, llega el Milo [productor del estudio] y dice 'a ver, pónganme la rola', la pone y posteriormente comenta 'básicamente todo es distorsión, ¿verdad? ¡Hasta la batería!' Y como somos del norte por eso Felipe lo nombró así, ya que todo en nuestra música está cochina” relata Nathan.

No sólo han ido llamando la atención de productores, sino también de las personas que han visto sus shows explosivos y enérgicos, donde pareciera que el vocalista padece de hiperactividad por no poder quedarse quieto mientras canta al estar bailando todo el tiempo. Pero ¿cuál será la clave que hace que su música suene tan potente? Mi teoría es que la relación entre ellos pareciera de hermandad o matrimonio. “Los cuatro estamos muy identificados con la banda”, comienza a ahondar sobre este punto Nathan, “vivimos juntos y somos como una familia, a diferencia de otras bandas cuando convocan a ensayo, nosotros ya estamos ahí, o es de 'hey está rola, ¿Saben qué, escuchen esto? Vamos a la entrevista', la retroalimentación que hay ahí es lo que siento que nos mantiene tan unidos y siempre frescos. Somos también bien directos y nos podemos decir cuando la estamos regando o si nos vemos bien tontos. Yo considero a los cuatro como líderes en sus distintos aspectos, porque si Charly me dice algo enserio, pues yo me callo, al igual si me dice algo en serio mi hermano o Felipe pues me callo y lo escucho”.

Pareciera que son una sola mente y que eso les permite conseguir el sonido que desean.

Incluso asumen el compromiso familiar que ha acarreado esta relación y ha adoptado Charly, “si este vato me encarga su perro [señalando a Felipe] siento un montón de responsabilidad, entonces eso hace los lazos más fuertes”. Los tiempos han cambiado y los rockstars, como los conocíamos, no son los mismos. Eso lo sabe Charly: “Es que ya no es como antes del rockstar pedante y tirado a las drogas… pues no, el mundo ha cambiado, es otra generación, quiero vivir hasta que tenga 120 años si se puede o que me congelen”.