Todos somos Rob Gordon: High Fidelity y el retrato de una generación.

El escritor y crítico musical, Nick Hornby, no sólo es responsable de haber creado una de las historias más entrañables para los amantes de la música, sino que logró reflejar los miedos, anhelos y vida de toda una generación.

“¿Escuchaba música pop porque estaba triste, o estaba triste porque escuchaba música pop?”, reflexiona Rob Gordon, personaje principal de la cinta High Fidelity, la cual está basada en la novela del mismo nobre, escrita por el inglés Nick Hornby. La frase inicial bien puede resumir la esencia de nuestro héroe: un tipo treintañero pero de adolescencia permanente, dueño de una tienda de discos, melómano obsesivo, casi snob, una especie de autista emocional que no encuentra otra manera de comunicarse ante el mundo que no sea con música y los mitos que existen en derredor de la misma. En la primer escena, Rob está a punto de ser abandonado por su novia, quien se encuentra cansada de ver como Gordon no logra concretar nada en su vida.

 

 

Tanto la película como la novela se desarrollan a partir de ese hecho: un tipo es abandonado por su pareja y debe enfrentarse no sólo a sí mismo, sino al mundo que lo rodea, pues ha llegado el tan temido momento de crecer. A lo largo de esta travesía interna, observamos el universo de Rob Gordon, es decir, el mismo que puede tener cualquier hombre de esta generación: siempre anclado a los objetos y figuras producto de sus sueños adolescentes (en una de las escenas más divertidas de la película, Rob dice que si bien ya leyó El Laberinto de la Soledad, “mi libro favorito de todos los tiempos es Cash: la biografía de Johnny Cash, escrita por Johnny Cash”), no encuentra las herramientas necesarias para enfrentar una vida que le exige modificar mucho de su esencia para transformarse en ese hombre que, inconscientemente, siempre ha anhelado ser.

 

 

Y es que más allá de lo divertida, entrañable y mágica que resulta la historia (es maravilloso ver a Gordon y sus amigos hacer listas top five para cualquier cosa, como las canciones que escucharías un lunes por la mañana o las que tocarías en tu funeral), la tesis de la misma es fuertísima: llega un momento de la vida donde, por más que vivas en un paraíso emocional con tus discos y tus amigos, de pronto debes afrontar que esas ilusiones que han servido para construir tu imperio, deben ser, si no destruidas, sí modificadas para poder avanzar con ellas. En otro momento vital de la cinta, Rob dice “…de pronto me di cuenta que hay cosas que me emocionan pero son ilusiones. Están ahí y me gustan por eso, porque no son concretas, sino ideas que son perfectas en mi cabeza porque no existen y no puedo verles los lados malos. Pero ahora quiero lo otro, lo que es real”. A partir de ese momento, la vida de Rob se estabiliza, se transforma sin perder un ápice de su alma, de lo que le gusta, pues ha aprendido a abandonar el miedo a crecer, que no es más que el terror de hacer cosas que pueden ser vulnerables en todo sentido: emocional, laboral, artístico, romántico, etcétera.

 

 

¿Por qué todos somos Rob Gordon? Esta generación ha sido tachada de irresponsable, banal, vacía, de opciones fáciles, de adolescencia alargada y demás cosas. Pero debajo de esa aparente apatía o desinterés, se encuentra un miedo profundo a la vida, pues nos enfrentamos a un mundo que ha perdido, paulatinamente, muchos de sus mitos, símbolos y anclajes, para llevarnos a un presente totalmente nuevo y complejo. Se dice que no nos importa nada: niñultos eternos a quienes nada les importa realmente. Mentira: nos importa tanto, que por eso, como Rob, huimos de la realidad, pues sabemos que es imperfecta, compleja, lejana a nuestros sueños y demás. Por ello el personaje de Hornby resulta esencial en esta época, pues es un espejo que nos ayuda, de alguna u otra manera, a sublimar nuestros propios miedos y fantasmas. Vean o lean High Fidelity con esta perspectiva y, estoy seguro, todos podremos llenar nuestro mixtape de vida con la música que más nos guste, que más nos haga feliz. Al final, de eso trata todo.