Nuevo disco de The Libertines: Anthems for Doomed Youth

 

 

The Libertines
Anthems for Doomed Youth
UK
Virgin

Siempre es una de las historias del rock & roll. Digamos que los dos protagonistas de la historia siempre tuvieron una volatilidad que paradójicamente era muy vulnerable, una indiferencia extrema que obligaba al público a prever una inminencia, todo podía terminarse en cualquier segundo. Digamos que eso fue la estampa principal de The Libertines, la emoción de ver a Pete Doherty y Carl Barat (ambos composición, guitarra y voz) siempre ideando hermosas melodías y letras de invisibilidad arrogante y romántica, una capacidad de siempre lograr lo que se quiere sólo por gusto. En 2004 efectivamente lo que por cinco años se fue inflando y cosechando tronó absolutamente cuanto Doherty en estupor narcótico cometió faltas personales a Barat (se metió a su casa y la hizo trizas), logrando que este lo corriera de la agrupación. Tras 10 años de silencio a excepción de su reunión en el 2010 (y otros proyectos alternos) se juntaron y grabaron su tercer LP en una carrera que lleva más de 16 años: Anthems for Doomed Youth.

El álbum comienza fuerte con "Barbarians", que lleva la gloriosa insistencia de su regreso a una realidad palpable. Todos están en su elemento y a pesar de diferencias notorias a su material del pasado, siguen con su esencia al pie del cañón. "Gunga Din" representa esta nueva era, rechinando con ímpetu de realizar cosas nuevas. Tiene un groove sabroso alternado con un punch sólido. De ahí los temas a continuación, desde el cuento autobiográfico sobre Music Hall a la Kinks de Fame and Fortune. El tema homónimo del LP es una balada que comprueba que ya no se escuchan joviales, sino con un desgaste que los hace mucho más interesantes. Una victoria de sobrevivencia que se debe contar de la única manera que ellos conocen, con melodías inolvidables, resonantes guitarras coloreando y cuentos de fuertes caídas y sus poderosos levantamientos. Portando un arreglo pronunciadamente diferente, indica un cierto anacronismo que ayuda a trascender al disco como algo más allá de una colección de temas recientes. La ironía detrás de este tema es que siempre The Libertines ha estado cerca de algún Waterloo, y ahora su admisión resulta sensata.

Los álbum tracks como "Belly of the Beast" se enfatizan en lo buena que es la sección de ritmo a cargo de John Hassall (bajo) y Gary Powell (percusión). "Iceman" es un buen ejercicio en extensión melódica que tiene ecos de "The Jam". Heart of the Matter agrega nuevos elementos new wave (sintetizadores) a la mezcla, resultando en algo que recuerda a su segundo álbum. En síntesis, se trata de un material de buena calidad, con un orgullo evidente de su misma ejecución y gran optimismo que brilla detrás de sus aparentes desgastes y cicatrices. Promete mucho y es un disco que vale la pena , incluso para neófitos que quieren saber porque de la nada este cuarteto ha aparecido en el horizonte y lo suficiente que justifica esa atención este disco. 

 

Texto por Ben Magaña, síguelo en twitter @benjmgn.