No está de moda amar a Lana del Rey

En 2014 Lana del Rey presentó un álbum en el que la sentimos honesta, tal vez por estar respaldada por otros colegas como Dan Auerbach (The Black Keys) quien evidentemente le ayudó a definir lo que realmente quería decir en sus canciones. A 15 meses del lanzamiento de Ultraviolence, Lana decide dejar esa etapa atrás para presentar Honeymoon. Lana tiene una manera muy extraña de trabajar porque no se exilia como muchísimos otros músicos para componer o grabar, sigue con su vida normal [ante los reflectores, las cámaras y demás] mientras deja que sus ideas se conviertan en nuevos conceptos. Dejó que Ultraviolence tuviera una vida corta por la simple y sencilla razón de no matar su propio proceso creativo; estaba inspirada y continuó componiendo hasta tener un nuevo álbum. Siempre me ha parecido que la música de esta cantante nacida en Nueva York tiene una vibra demasiado californiana, quizá por el glamour y la feminidad que convirtió en su sello desde un principio y, tal vez lo más importante, por ese dejo nostálgico que siempre la acompaña. Las melodías de Honeymoon son mucho más elaboradas que las de discos anteriores ya que en algunos momentos encontramos [muy] tenues tintes de hip-hop y hasta se aventuró a aderezar con trap canciones como “Freak” y “High By The Beach” en la que asegura que “no está de moda amarla”, lo cual es un tanto falso si consideramos que formó parte del cartel de Coachella, Glastonbury, Lollapalooza y Governors Ball, por mencionar algunos.

“Music To Watch Boys To” podría considerarse un homenaje a Born To Die, mientras que “Terrence Loves You” es todo un melodrama protagonizado por una voz aterciopelada que acepta que ha perdido a una persona; aunque el verdadero drama está en “Salvatore” que bien podría musicalizar una película.

No esperemos encontrar una canción para bailar o algo similar, el ritmo se mantiene totalmente en esos arreglos melosos parecen interpretados por la orquesta de una película de la década de 1950. En “Burnt Norton” ubicamos perfectamente a Del Rey en un convertible manejando en alguna carretera cercana al mar, de hecho algunas de las canciones de este disco nacieron de paseos. Uno de los momentos más emotivos sí es el cover a Nina Simone, “Don’t Let Me Be Misunderstood”, aunque por fortuna no es el que más importante. Honeymoon es una muestra más de que Lana Del Rey tiene muy bien definido quien es, a donde y a quienes quiere llegar sin tener que cambiar sus convicciones, tal vez en Ultraviolence estuvo triste o perturbada y en Born To Die pareció hasta cierto punto boba. En Honeymoon reafirma que es un alma vieja que no se ha empeñado demasiado en que la acepten porque ha logrado conectarse muy bien con sus escuchas.

 

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