Trainspotting, el tatuaje de una generación

Las generaciones actuales están marcadas por jóvenes magos, dragones que desolan ciudades y mujeres dispuestas al dolor por un amor que creen que solo ellas son capaces de comprender; pero hace no mucho tiempo, hubo otras que fueron marcadas por el cruce de cuatro historias excepcionales, por lo que no es de extrañar que esperemos ansiosos Porno, la segunda parte de Trainspotting, y es que en el fondo, seguimos adorando el impacto que nos provocó al verla por primera vez en 1996.

 

Muchos de nosotros recordamos a Mark Renton, el adicto a heroína de este best seller escrito por Irvine Welsh y llevado a la pantalla grande gracias a Ewan McGregor, bajo la dirección de Danny Boyle, quien evita la prisión al someterse a un tratamiento de metadona financiado por el gobierno, del que se quejaba constantemente.

Fue en 1993 cuando este libro vio la luz, aunado al apogeo del consumo de la heroína y la necesidad desesperada del gobierno (particularmente el Inglés) de contrarrestarla, aterrado del incremento de personas con VIH que podría generar por medio del uso constante de las agujas, por lo que los conservadores gobernantes autorizaron el consumo de metadona, una alternativa sintética que ayudaba a eliminar los síntomas de los adictos a esta droga.

 

La marca del descenso

La ola de consumo en heroína que se propició en Europa a fines del siglo pasado, surgió como consecuencia del declive industrial y económico que presentó, estudiar no era una opción para salir adelante, pues las grandes capitales del viejo continente se mostraban ausentes de trabajo y de ver hacia el poco prometedor futuro ¿qué quedaba entonces para estas generaciones que poco a poco comenzaban a llenar sus venas de sueños rotos? Nada. La lucha por un techo, un coche y una familia parecía inútil ante el hecho de vivir infeliz el resto de tu vida, pues se sabía que los años por delante, iban a ser todo menos fácil.

Hoy, en plenos inicios del siglo XXI, el consumo de esa droga en particular ha disminuido considerablemente; estudios de expertos aseveran que su consumo en Reino Unido y Europa no supera los 300 mil, siendo la cifra más baja desde que comenzó su auge. Estos adictos oscilan particularmente entre los 30 y 45 años de edad, con una adicción y problemas tan profundos que necesitan desesperadamente de una solución de similares magnitudes: en su mayoría carecen de un techo, padecen distintos tipos de enfermedades e incluso severos problemas mentales, inundando las capitales de grandes potencias para recordarles lo peor de su pasado y el dolor de su oscuridad.

Sin importar que les agrade o mortifique la imagen de Mark Renton, es lo más cercano que tiene a la imagen de un igual, con una estabilidad lograda prácticamente a golpes, que para la generación de Trainspotting aún se ve lejos de llegar.

 

Irvine Welsh

 

El autor jamás pensó que su novela saldría a publicación y mucho menos que llegaría a las salas de cine, el sólo trató de detallar una realidad que se reflejaba de manera alarmante entre 1992 y 1997. Es cierto que la novela menciona ampliamente el consumo de drogas y sus abusos, pero ante eso Welsh insiste que el verdadero problema ni siquiera es la elección del tóxico que eligen, ya que éste es consecuencia de una necesidad desesperada de que escapar de la realidad, admitiendo que esto se debe a que en el fondo, no les place ni lo que ven, ni lo que tienen, por lo que es una historia condenada a repetirse.