We Are Love

Hace aproximadamente un mes, en un ataque compulsivo, decidí hacer un pequeño viaje a la Ciudad de México para asistir a un show drag internacional. Ya estando ahí, me di cuenta que era la semana de PRIDE. Puedo decir, que ha sido de las mejores experiencias que haya tenido hasta ahora. Ni si quiera fue por el show tal cual– aunque sí complementó bastante–, más bién, el ver una diversidad increíble, el estar rodeado de todo tipo de personas, y de como estaban tan orgullosas de estar habitando su piel, de estar viviendo el momento.

Por un momento, me sentí en un universo paralelo en donde cada quien era como quería, y a mi lado estaba una draga de dos metros haciendo fila para entrar al teatro, como cualquier otro. En momentos sentía cierta nostalgia de no ver esta escena todos los días, de una manera cotidiana, y que tenga que ser sólo en semanas de acontecimientos especiales. Estoy seguro que a esa persona no la vería tan segura de si misma de no haber estado rodeado de su comunidad, y en un evento específico.

Muchas cosas pasaron durante esos días, entre ellos, la legalización del matrimonio homosexual en todo Estados Unidos, o la ley en el país que dicta anticonstitucionales los actos que nieguen la licencia de casamiento a parejas del mismo sexo. Aunado al desfile, en el cual jamás había visto a tanta gente reunida. Como comunidad, claramente hemos llegado a un punto de progreso en el que sólo se puede seguir adelante, lento quizá, o no a la velocidad que uno quisiera, pero sí seguro. Espero un día, estas vivencias especiales que me llevé, se conviertan en una realidad diaria en la que la expresión, el amor, y la preferencia, genuinamente esté presente a la vista de todos.