Concierto: anticlímax al borde del silencio – Yo La Tengo en San Diego

¿Cómo puede un músico/grupo sobresalir e innovar en nuestra era de exceso informativo? En donde nada es novedoso y todo parece ser ya realizado antes. Es muy complejo poder tener la astucia de generar material que sea interesante o que sobresalga para la mayoría de las personas, por tanto, es más frecuente ver estilos de tiempos pasados ser revisitados; aunque de manera esporádica luego surgen o regresan con mucho poder figuras que logran ser iconoclastas. Es curioso porque como cualquier fase de la historia del arte, para poder echar a andar el trabajo de un selecto grupo de personas, habrán de hacerlo rompiendo las reglas en alguna forma otra. Claro ejemplo reciente fue el nuevo rock & roll performance-art modus operandi que Bradford Cox y Deerhunter han llevado a cabo este año, desde su cancelación en el Festival FYF en Los Angeles,  así como el concierto fallido/avant-garde show que cubrí meses atrás, en donde el ruido se utilizó como arma, fuerza y herramienta desestabilizadora.  En 2015 esa es una manera eficaz para llevar a cabo la promoción de álbum/gira. Existe entre tanto el lado opuesto del espectro, en donde lleva a cabo la antítesis mediante un grupo con tres décadas de trayectoria, las eminencias del rock provenientes de Hoboken, Nueva Jersey –lugar en donde nació también Sinatra– Yo La Tengo.

 

La noche del jueves 12 de noviembre, se llevó a cabo un espectáculo dentro de su nueva gira en el North Park Observatory, en San Diego, California, y cuenta con capacidad para 800 personas. El concierto alcanzó a llenar tres cuartas partes del inmueble. El grupo de Country-Rock Blitzen Trapper abrió la noche, causando furor en asistentes que bailaban entre el público, y quienes su show fue una fusión entre Garth Brooks y Bruce Springsteen. A su término, durante el cambio de escenario se postraron 10 lienzos de pintura de diversos estilos modernos flanqueando el área de los músicos. A las nueve de la noche en punto salieron al escenario Ira Kaplan, Georgia Hubley, James McNew y Dave Schramm; primera vez que esta agrupación en particular realizar una gira junta, dado a la reaparición del brillante guitarrista Schramm como miembro oficial en casi treinta años. Formó parte de la agrupación en sus primeros dos años y trabajó en su disco de covers Fakebook de 1990.  El álbum que promociona YLT en este momento, si catorceavo titulado Stuff Like That in There es la secuela, ya que ambos constan de repertorio de covers o versiones alternas a temas originales. Schramm mantiene un estilo anclado en los requintos del Rockabilly de los 50, en donde utiliza a lo mucho tres pedales de efectos (sin alterar el sonido), ya que parece permanecer lo más limpio posible. Schramm altera en gran manera la dinámica de YLT, grupo que con este ciclo álbum/gira demuestra una madurez iconoclasta mediante su estética anticlimática.

La instrumentación consistió en el setup minimal de percusión de Hubley (tarola, tom, baquetas y cepillos), el contrabajo de McNew, guitarras acústicas Martin de antaño para Kaplan y Schramm con su arsenal de una Telecaster de los 50 con palanca trémolo Bigsby, una Epiphone Casino también con trémolo Bigsby, una guitarra Lap Steel de Country marca Joe Morrell; sostenidos por amplificadores combo Fender. Todo esto significa que su nuevo armamento no corre bajo las reglas generalmente aceptadas en el rock popular. En efecto el show al mencionar su anticlímax, se refiere a su ímpetu por hacerle menor cantidad de ruido, la contraria al rock, al shoegaze, al punk, en fin. Conforme avanzaron su set de 21 canciones, hacia el final los temas tomaron un atajo hacia la falta de ruido, la calma y estaban al borde del silencio. Era gracioso ver debajo del escenario a los miembros del staff de seguridad hablar entre ellos en voz alta estorbando la música del escenario, para que segundos más tarde, luego de giros de mirada de Kaplan al cantar, la gente les empezó gritar que “¡Shhh!.” De igual manera, a través del concierto era posible escuchar a gente del público hablando en voz alta, y luego otros varios callándolos. Este tipo de comportamiento es muy raro en el circuito del rock actual. YLT demuestra que aparte de su actitud siempre en contracorriente –entre temas, mientras Kaplan afinaba su guitarra, un miembro del público gritó su nombre. Kaplan rápidamente respondió si alguien quería realmente decirle un mensaje importante y el miembro sólo gritó que lo amaba. Kaplan en silencio le dio un trago a su whiskey y siguió afinando– casi nada realmente es “indie rock” en el sentido 2015 de la palabra.

 

Todos los temas de este repertorio fueron alterados en sus arreglos, todos siguieron una línea de Rockabilly/Country, incluso el sonido bien pudiese ser de un combo de Country Pop de principios de los 60 en Nashville, Tennessee. Schramm se llevó la noche con su requinto celestial, una habilidad increíble de tocar guitarra mientras se restaba importancia dentro de la propia agrupación. Resaltó en todos los temas en los cuales tocó, y nos hizo darnos cuenta que tanto hacen falta los solos de guitarras limpios en la música popular en general, elemento conductor de la música. Era casi fantasmal la presencia de Schramm, brincando entre líneas en sus notas e incorporándose a las voces etéreas de Kaplan y Hubley de la manera más precisa. Las voces de ellos dos son angelicales, realmente definen belleza auditiva, y nunca se veo más expuesto este hecho que en el tema "Our Way To Fall". Fue aquí en donde el tema proveniente de su impecable noveno LP And Then Nothing Turned Itself Inside-Out, le permitió a los músicos practicar un descenso en intensidad, y aquí Kaplan brilló con en los últimos minutos del tema, en donde la intensidad bajó a tal grado que se escuchaba al miembro de la barrera de seguridad a dos metros de distancia tararear.

YLT son as eminencias de la música "indie" porque su mérito de debe a su gran nivel de musicalidad y habilidad global, son un modelo  a seguir como creativos en general. Tanto en Fakebook como en Stuff Like That There se manejó el concepto en gran parte abandonado  –o pobremente realizado por algunos– de generar materiales discográficos basado en canciones de otros compositores/grupos. El sabor que Dave Schramm le agregó a todos estos momentos funge como razón suficiente para atender a un show de esta gira, también el hecho que ninguno repite repertorio, los temas son tocados casi de manera aleatoria, y de su extensa discografía seleccionaron canciones de todo tipo y estilo y todas pasaron esta especie de filtro homogéneo en donde esos pulsantes pero serenos ritmos entretejidos con los versátiles requintos tajados por las líneas musculares de aquel contrabajo antiguo de McNew aunado con las placenteras percusiones de Hubley. Elementos dentro del staff del lugar y del público también, ya acostumbrados a los altos decibeles de quien sea en escenario, no tienen la hábito de presenciar un acto en donde se debe de callar, se debe se poner atención y desprenderse de nociones alternas a lo que ocurre en el momento, sólo porque se tiene a Yo La Tengo tocando y divirtiéndose mientras ofrece ejemplos de estilos y géneros que muchos otros pudiesen recurrir, si es que se quisiera desarrollar por otros ese anticlímax al borde del silencio.

Lista de canciones que tocó Yo La Tengo:

c. - cover de

  1. The One To Cry - c. The Escorts
  2. Big Day Coming 
  3. Rickety 
  4. My Heart’s Not in It - c. Darlene McCrea
  5. Holy Cow - c. Allen Toussaint
  6. Friday I’m in Love - c. The Cure
  7. I Can Feel the Ice Melting - c. Parliaments
  8. Awhileaway 
  9. Butchie’s Tune - c. Lovin’ Spoonful
  10. Automatic Doom - c. Special Pillow
  11. Today’s the Day
  12. Pass the Hatchet, I Think I’m Goodkind 
  13. Corona - c. Minutemen
  14. Tom Courtenay 
  15. Yellow Sarong – c. The Scene is Now
  16. Ohm 
  17. Our Way To Fall 

Encore

  1. Autumn Sweater
  2. Can’t Forget 
  3. From Black to Blue 
  4. What Can I Say - c. NRBQ

FAKEBOOK (1990)