“La vida se trata de hacer recuerdos, hagámoslos juntos”

Kakkmaddafakka en el José Cuervo Salón

Fotos: Enrique Fabela

La segunda visita de Kakkmaddafakka fue aún más impresionante que la anterior por algo tan básico como el público. Tal vez no se agotaron los boletos ni el lugar estaba repleto, pero los que estuvimos ahí éramos simplemente los que debíamos porque nadie perdió el tiempo revisando su celular o platicando mientras cualquier canciones sonaba, nadie perdió detalle de lo que pasaba sobre el escenario nunca.

 

Odisseo fue la banda encargada de arrancar con una noche llena de agradecimiento por parte del sexteto originario de Bergen, Noruega. Siguiendo las enseñanzas de su mentor, Erlend Øye, esta banda de chicos demostró que el clima en el que han crecido no está peleado con el calor que sus canciones pueden generar al poner a la gente a bailar, lo cual sucedió con “Touching”.

 

Lo primero que vimos sobre el escenario fue a uno de los coristas con una bandera con el nombre de la banda, la ondeaba mientras sonaba el tema de El Cascanueces cosa que fue bastante rara con el olor a cerveza en el aire.

 

“Se ven fantásticos esta noche, es genial estar de regreso. Ocho meses son mucho tiempo y estuvimos esperando por este momento. La vida se trata de hacer recuerdos, hagámoslos juntos”, dijo Axel Vindenes, vocalista y guitarrista, para ceder el micrófono a su hermano Pål en “Self-Esteem”.

 

“Young”, “Is She” y “Restless” fueron las canciones más esperadas… o al menos eso demostraron nuestros gritos, mientars que “Heidelberg” fue el momento para que los Kakk liberaran riffs más elaborados de sus guitarras. Hasta ese momento los coristas se habían llevado el show con sus movimientos, hasta que se hizo una pausa para que Erlend (su productor de cabecera) apareciera sobre el escenario con guitarra en mano para darle un descanso a los chicos quienes “estaban agotados y fueron a tomar mezcal” así que comenzó a sonar “Saviour”, su tema favorito de la agrupación.

 

Erlend terminó junto con la banda cantando el mejor y más inesperado cover que pudieron habernos regalado “Bailando”, de Paradisio. Bueno, tal vez raya en lo ridículo pero absolutamente todos nos la sabíamos para anticipar la despedida que sonó a “Forever Alone”, la que nos estaban quedando a deber en una noche de la que se hablará por mucho tiempo.